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miércoles, 16 de octubre de 2013

He de reconocer que luego de descender del infierno,
esta vida mía es un sueño.
Acaso conoces el olor a azufre, aquél que buscas 
desesperada en noches insomnes ?
O raspar la cal de las paredes. 
Mentir, siempre, mentir.

He de reconocer que descendí al infierno por mi gusto.
pero sabes,  muchacho, no abren las puertas cuando ya eres parte del castigo?
A menos, que un día despiertes de la pesadilla y patees la puerta  con fuerza.
Entonces aprenderás a vivir sin mentir.

He de reconocer que el infierno curte, si no mata.
Aquellos que quedaron presos, murieron.
Costó sangre y lágrimas aprender a vivir.
Celebro el esfuerzo pues mi vida es hoy un sueño.
Nunca más mentí.


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