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jueves, 31 de marzo de 2016

Dame un ramo de violetas frescas,
que su fragancia intensa embriaguen mis sentidos,
Que no recuerde ni sueñe más con tus ojos, niña mía
pues ya no quedan amigos ni hombros donde llorar mi pena,
Tus palabras son armas de guerra.
Atraviesan mi carne, pulverizan los huesos hasta  estallar en mi alma.
Destruyen cada letra de mi abecedario.
Mortales labios, que he de arrancar con un beso furioso.
Lo juro.
Abrázame, estrecha tu cuerpo al mío
pero deja las armas lejos.
No me hieras el alma
ni envenenes mi aliento con besos ponzoñosos.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Si llegas a volar muy alto, rozas el cielo y ves la tierra pequeña , los hombres ridículos,
arroja a tu descenso hojas de flores añiles, jazmines y naranjos.
Su perfume te protegerá de cualquier embrujo o mal de ojo,
caminarás leve y libre por unos meses.
Si eres una guerrera fiera, como yo,
carga cuatro puñales escondidos entre tu ropa
y dos pares de alas de ángel para volar
del hechizo de los ojos de diamante.
No soy una víctima, soy una guerrera.
Los golpes, puñetes de aquél hombre de ojos de diamante
me dominaron por un tiempo.
Luego renací fuerte como una pantera.
Estoy orgullosa de mi y de escribir poesía.
Sueño, que recién ahora hago realidad.
Un día perdí los labios, los ojos y las fosas nasales.
Los pómulos eran los lugares favoritos a golpear.
Denuncié a las autoridades el atropello.
Nada hicieron
Hasta que no me disparó tres balas a mansalva,
pude escapar del infierno.
Valió la pena el dolor, 
soy fuerte, nada me doblega.

Tres puñales hubieran detenido la masacre diaria,
Sus ojos de diamante me cegaban, 
doblegaban mi voluntad.
Lo amaba, tal como él exigía.
Lloraba de impotencia, luego.

martes, 29 de marzo de 2016

La gente se aleja asustada al  ver mis brazos heridos.
Gritan espantados , no sé   que sé diablos imaginarán.
En casa, me revuelco de risa de sus caras deformadas por el miedo.
Peligroso enemigo es el temor,
 para quien se deja gobernar por él.
Aquellos seres comunes  sueñan con un paraíso de dólares,
odian a la gente pobre, a los feos, a los maltrechos.
Ellos dicen que ensucian la vista panorámica de sus inmensos jardines,
malogran su exclusiva salida al océano azul.
Yo siempre supe que el mar era propiedad de los todos  seres vivos,
sin distinción  así como el sol , las estrellas del cielo.
Ellos no se han enterado aún.
La gente común ama los rostros bellos, los cuerpos armoniosos.
La gente común huye de la fealdad, de los pobres y de las llagas.
Por ello , paseo orgullosa mis cicatrices, las pústulas recientes, mi rostro cruzado.
Algunos resisten y curiosos observan, la mayoría escapa para no sentir.
Ellos no conocen la belleza de las historias que narra cada herida.
La cicatriz que cruza mi rostro es traviesa.
Los días soleados se muestra a la gente y los asusta.
Otros, se esconde y conversamos y reímos como buenas amigas.
El mal hombre que hirió mi rostro se perdió en los médanos de la soledad.
Aquella cicatriz fue una herida profunda alguna vez.
Yo herí el rostro de mi amante con fiereza.
El era un  cobarde.
Por ello, lleva mi mano visible por siempre en su rostro.
Una cicatriz roja cruza mi rostro
Nadie la ve
Yo la maquillo a diario con rouge.
Es el recuerdo de una historia, que no 
quiero olvidar.

lunes, 28 de marzo de 2016

Yo nunca estuve loca ni demente ni enferma.
Sufrí un apetito voraz por devorar las horas, los minutos, las noches. 
Era una ansiedad atroz por beberme la vida ,
sin saciarme nunca.
El ritmo incesante, trepidante de mis deseos por ser y hacer
me impedía dormir, descansar. comer.
Un día aciago me desplomé.

Yo nunca estuve loca ni demente ni enferma.
Desafiante y con una sonrisa
enfrento a aquellos seres pequeños.
Un grupo de habitantes 
que juzgan , condenan y dictaminan la vida ajena.
Nunca salieron de sus cómodos sillones 
jamás soñaron  un cielo diferente 
ni imaginaron un mar de colores diferentes. 
Nunca conocieron el esplendor de la pasión en el asfalto,
los besos de muchachos de otros colores,
una atracción sexual arrebatadora. 
Les dió miedo, asco
No se atrevieron.
Es su problema
No el mío.
Ellos,
La gente normal,
a la que nada le ocurre
se pregunta ,
si aquella historia mía
sobre la masacre
a la que sobreviví,
es cierta.
Si las marcas, cicatrices, hematomas
son los recuerdos que no pude borrar.
Yo respondo, 
al contrario:
son heridas de guerra,
han fortalecido mi espíritu,
soy una sobreviviente de mi misma
y de las malas desiciones.
Y desnuda sigo mi camino, sonriendo.

Ellos quieren saber,
si las marcas en mi piel de papel,
son
tatuajes,
cicatrices,
hematomas recientes,
manchas de café.
Como ellos prefieran.
Sonrío, 
sigo mi camino.
Solo yo conozco
el aroma sublime a victoria.
A mi piel de papel la hiere la luz intensa,
me siento entonces a la sombra,
 en el alfeizar de mi ventana,
a aspirar  la fragancia de los naranjos , los jazmines,
enredaderas dulces, generosas ,que suben hasta mis manos.
La luz rasga mi rostro,
mi piel de papel.
Camino de madrugada
cuando la vida empieza
y yo soy parte de los cantos de las aves
del clarosocuro del cielo.
La fragancia intensa de la tierra húmeda.
Ciega de luz, recorro las calles que algún día 
fueron mías,
 olfateo la tierra húmeda,
las flores y reconozco como propias
la floresta toda, 
la ciudad entera.

domingo, 27 de marzo de 2016

A la calle uno sale desnuda y desafiante,
las heridas, cicatrices y llagas son mis armas.
 Nadie se acerca demasiado o
yo los atraigo  por ellas.  
No pierdo el tiempo con tontos inexpertos
que hacen preguntas estúpidas.
Amo a quien contempla mis cicatrices,
y pasa su brazo por mi hombro.
Ese es de los míos, pienso
y paso con él la noche.
Y la mañana también.
Desnuda y desafiante salgo a la calle , mis cicatrices, y llagas al aire.
El sol hiere mis pupilas como un puñal.
Tanto tiempo en la oscuridad olvidé la claridad.
Camino a tientas ciega de luz.
En la esquina recupero la visión.
Todo sigue igual .
Vuelvo a mi escondite.
Desnuda, muestro mis llagas, cicatrices y heridas varias por la calle.
Veo el horror en los ojos.
el silencio del terror
la cobardía de quien quiere y no se atreve a preguntar.
Los pasos apurados de las viejas.
Yo sonrío orgullosa de mis historias.
Cada marca, llaga, cicatriz o herida es un pedazo de mi vida
Bien vivida 
Victoriosa.
La mujer a mi lado no cesa de mirar fijamente mis cicatrices y heridas.
Hipnotizada con ellas.
No pienso contar nada.
Estamos en la arena blanca de una playa lejana.
Yo he olvidado el origen de las llagas 
no tengo ganas de contar nada.
Sigue mirando y piensa lo que quieras.
Cubro mis cicatrices para no ofender
la suceptibilidad ajena.
Nadie entendería además,
ni pretendo que comprendan
mis viajes del cielo al averno,
la caricia tierna el golpe brutal,
el dolor insondable de la traición.
He recolectado y tejí con punto  crochet
aquellos espantos.
He juntado todos mis malos amores en una tira larga.
Así quedan estáticos y no molestan mis sueños.
Duermo de largo y no sé de pesadillas.
Bien atados están los malos recuerdos.
La gente no sabe.
Aquellos que ven mis llagas
se espantan.
Yo sonrío.
Son mis condecoraciones.
Llagas purulentas, cicatrices
de batallas perdidas ,
batallas ganadas.
Yo puedo presumir que luché
sangré, cuerpo a cuerpo, con uñas y dientes.
Casi pierdo la vida, mi libertad.
Soy más fuerte de lo que imaginé.
Aquí estoy victoriosa.
Aquellas llagas son antiguas.
Las he recolectado con los años.
Unas murieron, otras laten, palpitan
sangran.
Me recuerdan que he vivido,
que un día fui feliz y que al otro perdí.
Por ello, las miro a diario.
Camino orgullosa con mis heridas ,
recuerdos de batallas.
Bajo la ropa escondo
las llagas vivas,
aquellas que no cicatrizaron.
A veces, sangran
con un trapo las limpio.
Sigo mi camino,
con el dolor disimulado 
con una sonrisa de plástico.

sábado, 26 de marzo de 2016

Cobro la forma de un venado y corro en torno tuyo,  extraño amante.
Besas mi cuello, mi lomo, y cuando vas a hacerme tuya, vuelvo a ser la humana, que te venera.
Me tiendo a tu vera, y ágil me siento sobre tu cuerpo. Me meneo hacia atrás , hacia adelante,
como te enloquece, y no paro hasta el bufido final.
Atada a un árbol,  te aguardo. Tus caricias aumentan el deseo.
Tus garras sangran mis senos.  Desatas mi cuerpo y me devoras entera.
Gruñimos como los seres extraños que somos,  animales en la plenitud del placer.
A tus pies ofrendo mi cuerpo y mi alma.
Espero tu despertar , ser desgarrada, devorada por tus fauces.
Luego, bañada en sangre, voy en pos de tu placer, como un animal sediento.

viernes, 25 de marzo de 2016

Ofrendo mis senos, mi cintura de venada, las entrañas sedientas a la hoguera de tu amor. Bebe mi sangre.
Me envuelvo en tu cuerpo, me escondo en la magnitud de éste.
Qué grato es oler tus cavernas escondidas, tus partes pudendas y morderlas despacio.
Reaccionas y la hoguera se prende nuevamente para  volar hacia las estrellas.
Me lanzo hacia tu cuerpo gigante, sin miedo.
Tú me  alcanzas con una garra, con la otra despellejas mis senos.
Yo, en el placer absoluto, te dejo hacer.

jueves, 24 de marzo de 2016

Sorprendo tu sueño , 
escalo tu cuerpo inmenso y a hojarcadas aprieto mis piernas entre las tuyas, 
el deseo se despierta y pronto tus garras acarician mis senos. 
Mi   cintura , las caderas cobran vida y danzan .
Gruñes de placer, gimo y cuando el baile es frenético, sin control, bramamos juntos en el silencio del bosque.
Siempre busqué algo extraño, fuera de lo común, Lo normal  no me satisfacía.
Te encontré extraño ser, gigantesco , con protuberancias verdes , 
Me entrego a ti como una presa a una fiera. Sé que gozaré entre tus garras  que perderé el control danzando frenética sobre tu cuerpo, siempre pediré más sangre en mi carne . El  deseo de por ti es insaciable. Como nunca antes.
Y cuando rozas mi piel, atizas la hoguera.
Mi cuerpo se encabrita, enloquece, se mueve desenfrenado , mi torso baja y sube rítmico.
Tú llevas el control desde mi cintura,  en mis entrañas hasta hacerme estallar.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Y danzo frenética, bailo enloquecida, sobre tu cuerpo meneo mi torso hacia abajo, hacia arriba, soy tu odalisca .  Tus gruñidos  guían mis movimientos y estallamos al unísono  deleites nuevos. Plenos satisfechos, dormimos luego.
Encima de tu inmensidad, soy una hetaira, una odalisca, una hembra sedienta del placer que solo tú me das. 
Ya no contemplo ni observo,  me lanzo, envuelvo mi cuerpo de venada en tu piel rugosa, me clavo en ti, meneo mi torso desnudo y somos uno buscando desesperados el placer nuevo en nuestra propia hoguera.

martes, 22 de marzo de 2016

Contemplo tu cuerpo  gigante y mi  deseo se enciende, se humedece esa flor carmesí, mis caderas oscilan inquietas, cobran vida propia.
Tú aún no me ves, pero sientes mi olor a hembra excitadaa, y con una garra tomas mi cuerpo de venada hacia tus fauces. Mojas tu nariz, tu lengua en mi pubis  mientras trato de gritar más bajo.
Es una hoguera deliciosa  en la que me quemo, me derramo , y alcanzo el placer infinito , 
A tu vera duermo satisfecha, en un momento seré yo quien te complazca.
El ser extraño, gigantesco enciende la hoguera , calcina , abrasa mi piel, la despelleja y atiza el deseo hasta el grito salvaje, la súplica humilde. 
Entonces, él soberano de todos los placeres me hace suya, calma mi sed y vuelvo por más, hasta las estrellas . Y entregados uno al otro , oscurece y huyo a casa hasta la aurora, con el deseo encendido.
Mis labios turgentes besan la inmensidad de tu cuerpo.
Cada protuberancia, cada nudo, herida, cicatriz es bellla y la adoro,
como se venera a quien nos bendice con el placer absoluto.
Eres mi adorado extraño amante, bello a mis ojos, sin ti  
no sería feliz. No viviría libre y plena.
Mi amor y devoción, mis senos, mi sexo son tuyos.
Recorro desnuda y encendida de deseo el trecho que nos separa.
Me lanzo a tu cuerpo inmenso como una venada.
Me devoras con garras y dientes.
Mis dientes poderosos desilachan tu piel,
es intenso, desesperado el deseo.
Me tomas, meneo mi cuerpo de venado y danzamos rítmicos hasta el éxtasis
del placer cósmico.
Con alas de fuego, me entrego a tu hoguera.
Tus garras en mi piel, en mis senos, yo bramando cantos de sirena.
Parto tus labios con mis dientes y sangras como sangro yo.
Nos lamemos , nos besamos manchados de sangre, plenos, satisfechos de amor.

lunes, 21 de marzo de 2016

Mi cuerpo destella brillos dorados que solo tú distingues en la oscuridad.
Camino desnuda y segura en pos del amor.
Te hallo y adoro primero tus patas maltratadas, las protuberancias verdes y moradas en tu cuerpo de luchador. 
Parece que mi ternura te enciende pues me amas tierno y dulce, feroz , con garras y dientes.
A cada caricia de tus garras, sangro y río.
Nada me gusta más que sentir mis senos desgarrados.  

Cuando el deseo  me posee a mitad de la noche, crecen de mis entrañas alas de fuego , te busco.
Si no te hallo , inicio un ritual solitario en la yerba. De pronto , me  encuentras, me tomas en vilo y me posees.
Sonidos guturales , chillidos de hembra y de gigante, extraño ser quiebran el silencio de la hora antes del alba.
Con alas de fuego llego a ti, me envuelvo, pequeña y frágil en tu cuerpo gigante.
Despierto tu sueño pesado con mis besos que parten tu boca hasta sangrarla.
Remoloneas, me tomas sobre tu torso. Inicio el meneo infernal, mi cabellera acaricia tus rodillas,
tu pecho descomunal y enloqueces de placer. Somos dos dementes poseídos de un placer nuevo, distinto cada vez.

domingo, 20 de marzo de 2016

Mi cuerpo desnudo es completamente dorado y frágil.  Eso no importa mucho.
Tu figura es gigantesca y de color  verde a morado. Eso no importa nada.
Somos dos seres que se aman con dos animales ávidos de amor y sexo.
Sin tapujos ni palabras. Nos encontramos pues olemos el deseo del otro, que es constante, diario, sin horario, y nos entregamos con garras y dientes. Sangrando y bufando.

 Tendido sobre la yerba, yaces indefenso . Te tomo para mi.
Sobre tu cuerpo, me meneo  muy atrás casi rozando tus rodillas.
Despierta tu inmensidad , brinco muy alto, hacia todas las direccioness imaginables .
Brinco, salto , alcanzo el placer . Recorro las estrellas , el cosmos mientras bufas , un grito profundo canta de mis entrañas más profundas.

A tus pies, es un decir, a tus patas  arrugadas , con verrugas y protuberancias , yo me inclino y beso.
Adoro tus patas, tus piernas gruesas, malformadas por tantas batallas y huelo el hedor excitante del sudor que despiden tus zonas pudendas. Y nace el deseo incontenible, las ganas de devorar, arrancar con mis dientes y me contengo. 
No tendría más placer y yo te amo, además.

sábado, 19 de marzo de 2016

A tus pies, me inclino, beso uno por uno,  en un ritual de gratitud, de reconocimiento al macho , al único que me regala un placer distinto, carnal, o animal , eso no importa, pero vuelo cada vez que desgarras mis senos con tus garras  o galopamos al unísono por las estrellas.
Por ello, a tus pies , me inclino.
Mis labios recorren la piel rugosa, áspera de tus patas y se sorprenden con protuberancias, que son nudos de músculos, heridas de batallas antiguas, carne verde, roja delicada como si fuera a reemplazar a aquellas dolientes. Luego de besar cada llaga, tomas mi cabeza y la llevas hacia tus partes pudendas. Son enormes como intenso el placer que doy solo con soplar, oler , succionar .
Te devuelvo el gozo recibido, con verdadera intención.
Veo agitar de placer tu enorme cuerpo sin control.
Contemplo  tu pecho anchuroso , poderoso y se humedece la orquídea entre mis piernas, me derramo en deseo. 
Me arrodillo ante ti, y olvido el pasado y el futuro.
Necesito con urgencia me tomes, me hagas tuya . Volar hacia el cielo del placer.
Me aúpo a tu torso y tomas mis senos . Los acaricias delicado, luego los desgarras hasta sangrarlos.
Mis gritos , la sangre son la prueba del éxtasis, de mi placer infinito.
Mis labios recorren tus piernas sin prisa, sin rumbo,. Me detengo al escuchar el ritmo acelerado de tu respiración,la sucesión de gemidos y es allí donde descubro el origen de tu  placer.

viernes, 18 de marzo de 2016

Al alba, fulgura el color rojo intenso de la sangre de tus labios.
Yo los partí con mi deseo, mientras meneo mi torso sobre el tuyo y aprietas mis senos con furia.
Nuestros gritos de placer rasgan el silencio del bosque.
Desnuda, y dorada enciendo de luces el bosque.
Llegas tú y me envuelves en la inmensidad de tu cuerpo.
Gritos desde las  entrañas sedientas, bufidos de placer de dos seres.
Si tan solo una lágrima, un soplo de esa nariz inmensa me advirtieran, yo no hubiera partido.
Ahora, prendida de tu espalda vuelo por los aires, recuperando el tiempo , el placer perdido, plena, sangrando por las caricias de tus garras.
La mujer dorada viajó leguas, horas por saciar  el calor de sus entrañas.
Por acariciar el pecho anchuroso de su extraño amante, y sentir el dolor de sus garras en su carne.
El aguardó por ella, hembra dorada desnuda pues sabía que ella volvería.
Amaba beber la sangre de las heridas de sus caricias.

jueves, 17 de marzo de 2016

Una luz fulgurante alumbra la oscuridad de la noche.
Son los extraños amantes galopando por el cielo.
Ella, escarchada dorada, él gigantesco de cola larga de mil colores.
Cuánto extrañó ella lamer la sangre de sus caricias, sus garras en su carne de venada , la desesperación de romper sus labios con los dientes. El delicioso dolor.
La niña, mujer , hembra cubierta de arreboles va en pos de su extraño amante.
Viajó muy lejos para saber que era a su titan, a quien deseaba locamente.
El único que complacía sus ansias de placer.
A lo lejos, dos cuerpos danzan al unísono.
Uno dorado y otro gigantesco cubierto de escamas verdes.
Sus gritos y bufidos son dignos del amor . 

miércoles, 16 de marzo de 2016

Cuando la mujer cubierta de arreboles se encuentra con su amante, el extraño ser,
torna en hembra furibunda de deseo, su desnudez, sus pechos destellan luces cegadoras,
el amante la envuelve en su cintura, ella araña su pecho anchuroso y se deja hacer hasta que 
sus entrañas hierven de un placer denso, pleno y bufa, como una sirena.
La mujer vestida de escarcha y arreboles volvió a ser la hembra que bufa desde las entrañas por su extraño amante. El placer y el deseo gobiernan su cuerpo mientras destellan brillos de mil colores.
La mujer, la joven , la hembra dorada volvió a los brazos de titan de su extraño amante.
El lamió su piel para retirar el brillo dorado.
Al ver que era parte ya de su cuerpo, tomó sus senos y con especial delicadeza los acarició.
Galoparon como antes, como siempre, amantes benditos.
La mujer, la niña, la hembra reluce destellos y arreboles de sol. Este la alimenta y la calcina.
¿ Qué será de ella cúando llegue el invierno maligno ?
Se guardará en el lecho del árbol a esperar el tiempo mejor.

martes, 15 de marzo de 2016

El sol de Cartagena de Indias la bendijo, era ella , la criatura más libre , sin prejuicios que esperaron tanto tiempo. Entre su gente no la comprendieron. Ella vive feliz aupada al torso de su extraño amante entre la aurora y el ocaso. Es cuando destella luces de mil colores y el bosque resplandece.
Es hermoso destellar luces con la aurora , más aún reír con las nubes del ocaso.
Desnuda y libre, escarchada de soles, amada por el bosque vive la niña, joven , mujer, hembra.
La niña, joven, mujer, hembra que viste los soles del cielo de Cartagena ha huído de la ciudad, su propia casa.
Ellos no entienden las razones de su desnudez ni la libertad de sus pasos.
Ella buscó refugió en su bosque amado, entre las aves y su extraño amante.

lunes, 14 de marzo de 2016

La mujer vestida de soles ha de salir ha despertar el día.
A pasos lentos prende el alba, la aurora de mil colores.
En aquél otro lugar, la mujer vestida de arreboles era admirada, casi adorada por la gente.
En su país, camina escondida entre las esquinas,
Tiene miedo que la lapiden o escupan por caminar desnuda vestida de arreboles.
En aquél lugar, ella vestía arreboles y escarchas de sol sobre su cuerpo desnudo .
Nadie se ofendía, todos la admiraban.
En su tierra quieren lapidarla por gozar de la bendición del sol.
Así son los hombres y las mujeres de su tierra.
Una lástima por ellos.
Ella sigue su camino feliz a la playa.
Aquella mujer se pregunta con amargura la razón de tanto encono en su propia ciudad,
cuando en aquellas playas bendecida fue por el sol y mar.
¿ Será su desnudez o la luz que despide su cuerpo?
Ni lo sabe ni le importa.
Aquella mujer vestida de arreboles de sol se interna en su ciudad.
Desnuda y luminosa hasta cegar la vista.
Las mujeres  la insultan hasta cercarla y herirla arrojando piedras.
Ella se esconde en un mar frío, que ya no conoce.

domingo, 13 de marzo de 2016

A cada paso de la mujer dorada, se traslucen sus senos inhiestos, las piernas de yegua y un cuerpo de venado. El sol escogió bendecirla por su risa fácil y por su amistad fácil con las habitantes de la playa, no por su belleza.
Las olas acarician tenues su piel dorada. Ella juega despreocupada en la mar.
Al salir, los hombres caen muertos, ciegos de tanta luz, de tanta belleza.
Es que el sol viste pocas veces la desnudez de algunas mujeres.
Aquella mujer vestida de arreboles radiantes camina sin saber que su luz ilumina la calle, la playa, el cielo mismo. Los hombres caen rendidos a sus pies, ella no se da cuenta de su poder investido por el sol.

sábado, 12 de marzo de 2016

El sol calcina las calles, la arena, solo la mujer  vestida de halo solar camina feliz  hacia las caricias de las olas del mar ardiente.
En Cali, las mujeres son tan bellas como dice la canción. Y a cada paso parece que bailaran , sus pies ágiles de ave, las cinturas cimbreantes
Fui tan feliz rumbeando en Cali como cuando tenía 18 años. Y olvidé la amargura y el dolor con cada salsa coreada a gritos y de memoria. Gracias amiga María Jenny Cabrera por tu apoyo incondicional.
En Cartagena, la ciudad mágica, las calles, las casas están detenidas en el tiempo, donde reinaba la belleza. Las playas son de ensueño y su gente y mis amigos , los morenos como Martha son personajes de un cuento de García Márquez . Como extranjera deslumbrada el sol me bendijo con un halo de luz brillante en todo mi cuerpo desnudo. A los morenos, les parece común que goces del privilegio del cielo mismo, cuando amas con el alma ,la ciudad y su gente.
La mujer bendecida, cuyo cuerpo irradia luces del mismo sol pasa las horas con los morenos de la playa. Extranjera ella, son ellos sus amigos. Cúanta sabiduría guarda Martha entre los dedos morenos para aliviar dolores del cuerpo y del alma misma. Ella la alienta a nadar en el mar turqueza, vadear las olas tibias, ser nueva y radiante.
Aquella mujer desnuda, con los senos inhiestos, cubiertos de la luz del sol no tiene problemas en caminar  como Dios la trajo al mundo. Cualquiera que quiera tocarla, quema sus manos antes de palparla, o quien la contemple con lascivia , queda ciego. Ella fue bendecida por el sol y el cielo y los morenos de la playa. Moja su desnudez magnífica en la mar y brilla ardiente sobre la arena.
La mujer cubierta de escarcha del sol y el cielo no sabe, no le importa atraer todas las miradas sobre sus senos, su desnudez bendita. Ella nada en el mar más transparente y cálido jamás conocido y pasa las  horas conversando y riendo con la morena Martha Coronada de Estrellas y sus doce hijos y nietos, ¿ Qué mayor felicidad?
Aquella mujer ,cuyo cuerpo irradia la luz del sol cuando camina o cuando se tiende sobre la arena es bendecida. Entra a refrescar su piel luminosa al mar más celeste del mundo y sale radiante de luces.

Aquella mujer,  cuyo cuerpo irradia la luz del sol es bendita, elegida por los cielos. 

viernes, 11 de marzo de 2016

No cometas el despropósito de posar tus ojos más de un segundo sobre los senos escarchados de oro de aquella mujer bañada en tinte dorado.
El sol podría castigar tu atrevimiento. Cegar tu vista por siempre.
La mujer del cuerpo escarchado de soles camina sin inmutarse.
La gente admira el privilegio , regalo del mismo sol, y contempla sus pasos entre las olas cálidas y rumorosas de Cartagena.
La mujer tiende su desnudez dorada, sus senos escarchados en la arena blanca.
Contemplar esa escena es digna de su amante el sol.
Nadie más se atrevería a enamorar a la mujer del halo de oro.
Aquella mujer amó tanto al sol, que éste la bendijo con un halo dorado intenso.
Ella lo sabe más no lo ve. Los demás seres la contemplan  admirados.
Ellos conocen del pacto de amor entre algunas mujeres y el planeta incandescente.
La mujer camina rodeada de un halo dorado. Su cuerpo ciega los ojos de aquél ,que osa contemplar sus pies de hada en las olas rumorosas, la cintura breve, sus ojos fijos en el azul del cielo.

jueves, 10 de marzo de 2016

En la arena blanquísima encuentro a Martha Coronada de Estrellas.
Hermosa risa de dientes que iluminan el día. Manos sabias para curar, sanar.
Conversamos y reímos como dos viejas amigas y es por ella que voy a Cali.
Salsa pura, chica, me dice, soltando esa carcajada potente a pesar de sus 12 hijos y los nietos en Barú.
Conozco Barú y es una isla turística y también un palenque de negros miserables.
Cómo quisiera ayudar, pero Martha es digna como una trabajadora y sabe que sus manos valen oro.
Voy a Cali, Martha, si no te vuelvo a ver, regresaré el año próximo a la playa a reír contigo, amiga querida.
Tú, viento oscuro, helado ya no podrás conmigo menos con mi alegría burbujeante.
Costó mucho aprender a gozar cada instante mágico, beberlo, ser libre y fuerte.
Ahora soy una mujer con el cuerpo cubierto  de sol y estallo en mil colores en la aurora 
y en los ocasos magníficos.
Bailo salsa como siempre bailé hasta que tú prohibiste la música.
Danzo sensual como una morena más , el cielo añil es mi cómplice, la salsa , mi delirio.
¿ Algo más, señor ?

Cuando el sol ciega mis  ojos de belleza, pura  y soy libre y dorada, aparece un viento feroz, oscurece el día. No me detengo en tus pasos,  curo las heridas en las olas olas cálidas de este mar maravilloso.
Sigo mi camino.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Aquella mujer a mi costado es morena como un cuervo dulce y cuando sonríe, ilumina el día y  el cielo celebra con ella,
Yo festejo y permito me cure con sabiduría ancestral los nudos, los estropicios en mis huesos  por tantas traiciones de malos amigos. Entre risas y masajes , siento sus manos acariciar, sanar dolores del alma. Ligera, nos sentamos a conversar y me cuenta de sus 12 hijos y de su nombre de maga , Marta Coronada de Estrellas. Mañana nos encontraremos en el mismo sitio a la misma hora,
Maga de Cartagena de Indias, oriunda de la Isla de Barú.
Fina arena blanca entre tus granos revivo,  piel nueva me envuelve, vientre cálido, vulva trémula como una flor carnívora abre y cierra entre humedales salinos. Y calmo mis ardores con las caricias de las olas tibias,
, los senos endurecidos.
Es delicioso el mar cálido, he satisfecho yo misma mi apetito desesperado de pleistoceno. Una sucesión de gritos jubilosos se unieron a la rompiente .
Arena blanca, cúmulos de arena tibia, cálida como el vientre de una madre,  alma pura de una niña plena de lirios y azahares.  Arena blanca del Caribe tibia verano e invierno, que mejor lugar para descansar , olvidar y sentir el palpitar de la sangre recorriendo tu cuerpo , el sexo, trémulo, revivido para el goce. Arena blanca, bancos de arena donde perderse de la ciudad, de la realidad, y ver únicamente la belleza de un mar transparente , un cielo añil, no quiero volver a la ciudad gris.
Aquella ciudad donde nadie ríe, y tanto tienes tanto vales. 
Y cuando me tiendo exausta a dormir, brillando en la oscuridad,
un ejército de mariposas vela mi lecho.
Una luna inmensa  sonríe cómplice, y trae los recuerdos más dulces de la ciudad mágica.
Amanezco envuelta en el aúrea dorada y solar de los mares maravillosos.
Presta, corro a ser una con las olas tibias,  del Caribe.
A mi paso radiante de soles, nadie se sorprende.
Si cobro los colores añil y celestes del cielo, sonríen.
Ellos saben que el sol y el cielo festejan la felicidad del forastero.
Destellante, entre arreboles me alejo riendo de pura alegría .
Enbebido mi cuerpo en partículas solares caminé hacia el mar
cada ola dulce , cálida invadía mis poros, y fui sol estallando furioso
en la mar, y fui mar añil besando la explosión solar.
Desde entonces soy aurora y ocaso en estas playas benditas del Señor.

martes, 8 de marzo de 2016

Partículas de sol invaden mis poros,
cada parte de mi cuerpo destella oro radiante.
el cielo azul tan intenso que duele mirar
 ingresa también
Soy la mujer arcoiris , la mujer sol y cielo,
la más feliz entre sus pares de la tierra.
Olas de mar, no acechan, no traicionan, juguetonas como niñas,
mar tibio,  transparente, mar caribe, bendito seas, por amable
por bello y ser dueño de unos colores magníficos a mis ojos, a los ojos de cualquier ser.
Podría vivir sumergida entre tus aguas de esmeralda, acariciada por el sol , la dulce brisa,  será alguna vez. 
Será.

Arena, granos de arena pura, duna redonda, amable resguardo del sol,
del cuchillo del frío traicionero de las noches.
Duna, arena, paraje solitario para mi soledad absoluta , aquella soñada .
Arena, desierto, duna, habitat perfecto para mi ,solitaria perpetúa.

Suave es la brisa
Azul el cielo.
Enlazadas nuestras manos
Al caer la tarde
A la vera del río
La  mujer ingresa al mar encantado.
Una extraña refulgencia dorada cubre su cuerpo.
Los caminantes saben de los destellos solares en algunas enamoradas de la ciudad mágica.