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viernes, 21 de junio de 2013

Sus ojos encendian la chispa de mi  deseo.
Me sumergía  con deleite en el pozo 
de su mirada,
mientras arrancaba de cuajo, 
mis prendas y quedaba desnuda 
ante él , obediente y sumisa.
Descubrí el ardor de mi cuerpo , 
el sabor de mi piel.
Subí  a los  montes más altos del deseo
Alcanzé  los picos inexplorados de un placer
inédito, desconocido y oscuro.
de su mano.
Sin tocarme.
Nunca nos conocimos en persona.


Sé que las tormentas amainan.
Esperaré sin molesta el tiempo necesario.

Nadie despertó tanto deseo  en mi piel.
Eso no se olvida, compañero. 
Aguardaré, como una leona a su presa.

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