Vistas de página en total
martes, 6 de enero de 2015
Una mujer huye con una tormenta a cuestas.
Ramalazos de viento frío
atizan la hoguera,
su fuego eterno,
las zarzas de Moisés.
Corre por el parque desesperada.
La cabellera en llamas.
Una mujer huye con la tormenta a cuestas.
Los ojos escapan de sus cuencas.
Con una mano aprieta la boca,
con la otra aleja autómata las llamas del rostro.
Una mujer huye con la tormenta a cuestas.
Ella ha enloquecido de dolor.
Cubran su desnudez con un trapo.
Tengan piedad por amor de Dios.
¿
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario