Tú no sabes,
nadie sabe .
Aquellos bichos juegan entre los pliegues ocultos de mi piel.
Los ignotos, los más sucios y deleitosos humedales escapan rojos
de sus escondites secretos
a palpitar entre mis labios
recorrer mi trémula carne .
La flor del supremo goce tiembla,
imperceptible deleitosa,
crece al roce suave de mis yemas
torna en feroz, corazón bermellón,
rugen las entrañas
gobiernan violentas
obedezco, al calor del deseo
temblorosa sigo la ruta urgente,
embebida en babosas elásticas, viscosas,
de los orificios del mundo
en solo un cuerpo.
El mío, llora,
se rinde
a placeres nuevos, oscuros
prohibidos.
Estallo
caigo de bruces.
A gritos, indefensa clamo,
victoriosa grito
me sacudo , violenta
vuelo por lares siderales,
( no quiero volver)
lloro pureza
placer absoluto
no soy más que polvo
y en polvo me convertiré,
para mi cuerpo redimido.
Vuelvo a la carga.
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