En la orilla del día ,
me sumerjo en el follaje perfumado de la aurora.
el sereno es nube azul cobalto en los árboles de altas copas,
albergue de aves y búhos, ardillas.
A mi paso leve desperezan alas ,
saltan de rama en rama,
inician la sinfonía del nuevo día.
Recorro mis lares, mis parques de la infancia
las casas de mis amigos , hermosos edificios hoy
frente a los jardines donde solíamos jugar.
Sigue siendo un barrio hermoso, intensamente verde.
Y esta poeta, ebria de flores, hojas, buganvillias,
encallo en mi destino.
Mi alma palpita en aquél parque soñado
nutrida de brisas y hojas,
A mi vuelta a casa pasaré a recogerla
llenita de olores, luces y colores.
Así se curan sus heridas,
las quemaduras de tantas repetidas tempestades.
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