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miércoles, 7 de enero de 2015

En la orilla del día ,
me sumerjo en el follaje perfumado de la aurora.
 el sereno es nube  azul cobalto en los árboles de altas copas, 
albergue de aves y búhos, ardillas.
A mi paso leve  desperezan alas ,
saltan de rama en rama,
inician la sinfonía del nuevo día.
Recorro mis lares, mis parques de la infancia
las casas de mis amigos ,  hermosos edificios hoy
frente a los jardines donde solíamos jugar.
Sigue siendo un barrio hermoso, intensamente verde.
Y esta poeta,  ebria de  flores, hojas, buganvillias,
encallo en mi destino.
Mi  alma palpita en aquél parque soñado
 nutrida de brisas y hojas,
A mi vuelta a casa pasaré a recogerla 
llenita  de olores, luces y colores.

Así se curan sus heridas,
las quemaduras de tantas repetidas  tempestades. 

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