El combate contra ustedes es pérdida inútil de fuerzas y tiempo.
Mi cuerpo, mi alma, no empuñan más una lanza.
A mi cuerpo lanzaron granadas,
estalló mi cabeza, el cráneo, dañaron mi mente.
No es poca cosa.
Necesito una bocana de viento ,
apagar las tormentas de fuego en mi mente.
Se suceden una tras otra,
y todas al mismo tiempo.
Mi cabeza chamuscada ,
las ideas sin rumbo, confundidas,
en ritmo opuesto unas y otras
extrañas, entre sí.
Y si además ustedes me declaran la guerra ,
Yo no participo.
Allá quien siente odio , envidia, codicia.
Arduo trabajo apagar el fuego en mi cabeza.
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