Arde una hoguera en mi cabeza.
Altas llamaradas consumen, mastican,
nervios, neuronas, cerebelo, mente,
con dientes filosos.
Pasto del fuego son recuerdos, cantos,
poemas , ideas, creaciones del espíritu.
Un terrible dolor de pérdida me aqueja.
Y el miedo a cuestas.
- Esto ocurre con relativa frecuencia -
Dos veces al año -
dice la doctora.
Hace un año y sus meses soy presa del fuego,
las imágenes del pánico me derrotan,
Camino sin ver ni oír,
como un animal ciego.
El pánico tiene tu ropa, tus ojos,
Aléjate por favor.
No es personal.
Un viento huracanado,
el agua del mar contenida en una vasija
para ahogar esta hoguera.
Otra solución será entrar al mar.
Las olas me cubrirán.
El alivio llegará.
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