Todo tiene un límite
- solo las tontas y las poetas-
aguantan la carne abierta a la sal
Mantengo inhiesto el cráneo,
aguanto con dientes cerrados ,
mandíbulas apretadas,
en una mueca tan espantosa
como la zozobra.
Aguanto una horrible tempestad
de relámpagos
verdadera tormenta eléctrica
que azota mi rostro,
ensucia mi alma
y desata el pánico,
paralizante entre todos los miedos.
Son rayos y centellas aterradoras
en esta , mi ciudad sin lluvias,
de lloviznas apenas,
de aguaceros apretados en el alma,
pero esta violencia
horror de horrores,
No la conozco.
ni la merezco.
Y son tempestades de fuego con sonidos
de chasquidos en látigos
en el mismo centro de mi cerebro.
Desde ayer , ay, desde ayer
se desató un huracán voraz ,
inaudito propio de los trópicos
con su poder supremo,
destructor de sueños,
azotes de vientos helados
que han maltratado mis huesos, los músculos,
Se instauró el gobierno del pánico en mis lares.
Y soy solo una herida abierta
salada por la propia carne de mi carne.
Ven esposo, cubre nuestros enseres,
protege a tu mujer del Horror.
que no cree merecer.
Alisa tierno mis cabellos humedecidos.
Abraza mi cabeza en tu pecho protector.
Promete un día mejor
Miente ;El sol brillará ,
la tormenta de ruidos insoportables
amainará en tu oído.
Seremos nuevos, libres de miedo,
fuertes aves de acero.
almas dulces.
amantes.
Siempre
Miente, amor, miente.
Lo necesito para sobrevivir.
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