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domingo, 21 de septiembre de 2014

Acepto mi culpa,
mi grandísima culpa.
Los ignoré desde su nacimiento.
Su arribo me tomó  de sorpresa.
Tantos eran mis planes quebrados.
Mi reacción fue  vivir sin verlos.
Andaba ebria intentando ser poeta.
Ellos sufrían . ellos lloraban.
Y yo golpeando mi cabeza contra la pared.
Fui la peor de las madres,
una bruja, su peor enemiga.
Con el tiempo se supo que era enferma.
No es justificación.
Las locas quieren a sus hijos.
Otras los queman vivos.
Yo los condené a una muerte lenta
La peor.
El egoísmo brillaba en mi alma
como una piedra preciosa.
Ellos sufrían, ellos lloraban.
Una madre sin sentimientos 

es un animal sin instintos.

Ellos sufrían, ellos lloraban.

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