A Leoncio
Calmo, sereno, zurzo
tu rostro hermoso
golpeado por recuerdos
herido de espuelas de plata.
Aplaco la furia de una tormenta
con mimos de esposa,
con mis palmas de sentir
plenas a desatar la risa
tu alma de aquellas pesadillas.
Tú recuerdas
con sangre y espasmos
- como no entender -
- cómo no recordar-
el asalto del terror
la dimensión de mil batallas
su atronador sonido de morteros en noches
sin días .
el estallido de granadas en todos los frentes
y tú , solo joven, muchacho
enfrentando,
sagaz, a pecho descubierto,
por la espalda,
un rosario de proyectiles
de instalazas, de cañones
por defender , proteger
a los,tuyos. mi Niño de Palo.
Yo comprendo tus sobresaltos
Claro que sí, huelo la pólvora
en tu almohada, en la ducha
el hollín de las armas como arena
entre tus sábanas.
Protejo tu lecho sereno domingo
cambio sábanas blancas,
bajo el volumen de la música,
instauro la paz,
la serenidad
cada día de tu vida
mi valiente.
Victorioso combatiente de mil batallas.
descansa entre mis brazos ,
que el mal sueño no dañe,
tu risa nueva, tu alegría
de abuelo reciente.
de ternura de mar.
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