Penetro , invado, integro
las entrañas mismas
del ente rector
estatal organismo de locos.
Sus paredes dañosas escupen
eructan, sudan , ladran locos
antes del alba, la tarde entera
todo el maldito día
es una caravana de enfermos con familiar,
procesión infernal
la del señor de los milagros es más vivaz.
hasta arribar a mi propia orilla de la desesperación.
Brotada en erupción,
atentado yiadista de la abulia
frío inhóspito del desinterés
se impone la indiferencia como práctica común
el gobierno del maltrato al indefenso
el glorioso poder de las oficinas,
detrás de los escritorios.
Yo no conozco la cháchara chismosa,
Camino más veinte mil veces por la misma gestión.
el dinero es líquido entre mis dedos.
cierro los ojos, no quiero saber
el estómago achica rumiante.
Aúllo , sopletes de fuego me encadenan
los nervios y es frío en enero,
mareos , solo a mí se me ocurre usar tacos,
y quiero perderme entre los muros salados
de la locura otra vez
nada sé, ni quiero saber.
Solo ver a mi doctora salvadora
ella me rescata de la marea del gentío loco,
- no tengo cigarros- no fumo , amigo
cómo te pareces a un antiguo amor-
No serás él ? que enloqueció por matar a golpes
y fumar la droga más nociva?
La doctora, mi doctora sabe
y ejecuta, ágil soluciona,
alcanzo la playa del retorno
las arenas frescas de la
de serenidad.
En casa, ordeno diligente sus papeles.
Parto hacia otra casa de locos.
Sitiada por el follaje salvaje,
cercada por blanquecimos uniformes
y sonrisas de comercial.
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