Caí de bruces
en un profundo sueño
atada de brazos y piernas,
ciega de sol
vencida de cansancio.
Olvidé por horas los nefastos poderes
tras el escritorio.
mis lares de vértigo
trémulos de miedo
de ojos de dios incesantes
que siguen y persiguen
mis pasos.
En el asalto del sueño,
reinan imágenes,
colores hermosos
que no veía más.
Despierto nueva,
sonrío fresca
Digo mar, playa,
helados, amor, ligero
mañana , domingo,
He olvidado lo malo.
Ataco la vida con fruición
de abejorro furioso
como Alda Merini
en sus poemas magníficos
de amores y grutas.
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