Vistas de página en total

jueves, 17 de abril de 2014

María sonreía más  radiante que el sol. Montada en su bicicleta,alcanzó el malecón antes de la aurora.
Contempló el milagro del amanecer y emprendió rauda el recorrido hacia la orilla del mar.
Bajaría por la bajada nueva de Magdalena, tocaría la arena con sus manos elevadas al cielo, en acción de gracias.
 Entraría al mar . En la orilla , la espuma cubriría sus pies , la brisa la embriagaría y luego del rito,
emprendería su recorrido, esta vez por la Victoria, más propiamente El Porvenir , asiento de los gitanos.
Este era el día preciso, Jueves Santo, no habría muchos autos ni personas en la calle.
Encontraría a María aquella antigua gitana , que le permitió ingresar a su casa. 
Una de las escenas que no olvidaría nunca era la de la anciana gitana, vestida a la usanza, sobre una tarima
fumando una pipa.
María iba tras la magia , la fascinación, sin un real en el bolsillo, libre y dichosa.

No hay comentarios: