A veces, un pensamiento, una idea terrible tiembla en tuétano de mis huesos.
Qué sería si un día malhadado mi linda yegua blanca, que de tan blanca es azul,
decide emprender un camino solitario, perderse entre los trigales, no volver más ?
Comprendería que su estirpe es de yeguas libres. Aceptaría con el alma desgarrada ,
mis ojos ciegos de sal.
Por el momento, se que mi hermoso ejemplar , elegante como ninguno, duerme y sueña con aventuras por descubrir.
Ella es la yegua blanca , que de tan blanca es azul. La líder de los potros, y los caballos, la más hermosa, e intrépida
que jamás comarca alguna conoció.
Ella conoce de carreras de premios y galardones, campeona pura raza ,
y guía a la manada hacia el mar. baila sobre la luna.
Su brillo enciende la oscuridad del cielo.
A veces, la contemplo por las noches, coqueteando con los luceros.
Vuelvo a dormir un sueño ligero inquieto .
Un insomnio de últimos días desvela mis noches.
Cada día quiero más a mi yegua blanca que de blanca es azul.
El amor crea miedos, inquietudes.
Tomo un vaso de leche que apura el sueño.
Antes del alba, debemos salir a cabalgar con la yegua blanca.
Se acercan los días de la gran carrera.
Cierra los párpados , sueña con ella
La aurora estallará en mil rayos de colores.
Nos espera un día feliz.
Vistas de página en total
sábado, 28 de junio de 2014
viernes, 27 de junio de 2014
La yegua blanca , que de tan blanca es azul, relincha nerviosa.
Me temo , el reposo será imposible .
Conmovida palmeo el lomo, calzo las botas.
Me apeo a su grupa, iniciamos el trote , ligero ,
por el campo tan verde que parece un sueño bueno.
El sol no quiere esconderse, sus rayos pintan la tarde celestes, añiles , amarillos y naranjas
Y reluce el lomo de mi yegua blanca,
brilla plateada la luna al lado del cielo
Relincha de gusto, mi yegua,
, En dos patas saluda al sol, a la luna plateada a los mil colores del firmamento.
Cabalgamos hasta la puesta del sol.
Las tinieblas azuladas al reflejo blanco ,tan blanco de mi yegua blanca azul.
Es hora de descansar.
El cielo oscurece , ella contempla enamorada , el hocico ladeado , a la luna,
los luceros plateados encienden el cielo.
A palmadas suaves se deja llevar al establo.
Los potros pardos, los caballos relinchan , celebran su arribo.
Ellos aman a la yegua blanca, que de tan blanca es azul.
La yegua los guió hacia las nieves perpetuas, al mar.
Ilusionados aguardan el día nuevo.
La aventura por descubrir guiados por mi hermosa yegua blanca .
Me temo , el reposo será imposible .
Conmovida palmeo el lomo, calzo las botas.
Me apeo a su grupa, iniciamos el trote , ligero ,
por el campo tan verde que parece un sueño bueno.
El sol no quiere esconderse, sus rayos pintan la tarde celestes, añiles , amarillos y naranjas
Y reluce el lomo de mi yegua blanca,
brilla plateada la luna al lado del cielo
Relincha de gusto, mi yegua,
, En dos patas saluda al sol, a la luna plateada a los mil colores del firmamento.
Cabalgamos hasta la puesta del sol.
Las tinieblas azuladas al reflejo blanco ,tan blanco de mi yegua blanca azul.
Es hora de descansar.
El cielo oscurece , ella contempla enamorada , el hocico ladeado , a la luna,
los luceros plateados encienden el cielo.
A palmadas suaves se deja llevar al establo.
Los potros pardos, los caballos relinchan , celebran su arribo.
Ellos aman a la yegua blanca, que de tan blanca es azul.
La yegua los guió hacia las nieves perpetuas, al mar.
Ilusionados aguardan el día nuevo.
La aventura por descubrir guiados por mi hermosa yegua blanca .
jueves, 26 de junio de 2014
Mi linda yegua blanca está de regreso en casa.
De un abrevadero de plata sacio su sed.
Una sed larga, de días áridos de cabalgata.
Su lengua seca, los dientes mostaza de semillas de girasoles.
Limpio, diente por diente con una esponja ahuecada como un queso suizo.
Una sed larga, de días áridos de cabalgata.
Su lengua seca, los dientes mostaza de semillas de girasoles.
Limpio, diente por diente con una esponja ahuecada como un queso suizo.
Rasqueteo su piel para recuperar el lustre blanco bajo
una costra parda de fango.
Amorosas y suaves mis manos,
humedezco su cabeza , la patas con agua tibia.
Las refriego de arriba hacia las coces
desde cada coz hacia el lomo.
Las refriego de arriba hacia las coces
desde cada coz hacia el lomo.
Ella , serena, erguida, inmóvil.
Su cabeza , el fino cuello tiznan amarillo intenso
de las muchas semillas de
de las muchas semillas de
Su boca babea de los muchos higos dulces de la higuera , de tantas semillas de trigo .
La barriga hinchada como para parir del banquete de sabores desconocidos, dulces y amargos. como en el paraíso de Adán y Eva.
Las coces heridas por los pedruzcos acerados de la montaña,
las cura el peón más antiguo.
Ya presta, inquieta, nerviosa quiere pasear .
No conoce de fatigas, ni heridas,
su pasión por correr arde por las venas de mi bella yegua blanca.
Ya presta, inquieta, nerviosa quiere pasear .
No conoce de fatigas, ni heridas,
su pasión por correr arde por las venas de mi bella yegua blanca.
miércoles, 25 de junio de 2014
La aurora estalla en luces cegadoras .
Rayos amarillos, naranjas pintan de colores el pico de la montaña.
A lo lejos , unos puntos pardos casi imperceptibles saltan en la cumbre azul acerada.
Juegan con las nubes , se envuelven en sus mantos claros, beben gotitas de agua sin esfuezo.
Reconozco las piruetas de mi hermosa yegua blanca, su gracia de ballerina sobre la nieve que de tan fría es violeta.
De pronto, pierdo de vista la manada , mi yegua blanca , que de tan blanca es azul, desaparece . Escucho el silencio de las cumbres eternas.
La manada desciende por las faldas irregulares de la montaña , lajas negras, grises.
Las coces trastabillando, pedruzcos grises ,
Los hocico dilatados , los olfatos afilados olisquean desesperados entre la nieve cardos, yerba verde de primavera.
Mi yegua blanca que de tan blanca es azul ,encabeza el descenso
al valle. Resoplan, trastabillen sus patas, escupen, hinchan el pecho, casi por reventar,
siguen a la yegua, brillantes de sal.
Largo es el trecho, helado el viento.
Corta las pieles trejas de los potros.
El hambre cegador, apura el paso.
Duro, peligroso es el descenso por el cascajo traicionero de la montaña.
Otean el valle verde, amarillo como un oasis
que se extiende lejos .
Un paraíso para sus huesos de patas cansadas , adoloridas.
Tras horas de arduo camino, por fin se lanzan sobre el campo fértil , verde intenso , de girasoles altos , trigales , higueras perfumadas.
Arrancan con furia los frutos. Mastican gustosos semillas . Escupen, respiran serenos , hasta colmarse.
Descansan bajo la sombra fresca de los altos girasoles amarillos, mostaza, su rítmico vaivén. Alcanzan los higos dulces, saborean con fruición. Mi yegua blanca es frugal, algunas semillas y un higo satisfacen su apetito.
Un tiempo más y partirán , cabalgando ligeros a casa.
Nunca olvidarán la aventura de conocer las nieves perpetuas,
el frío helado
bailar libres sobre el pico de la montaña, que de tan blanca es azulada, guiados por la bella yegua, que de tan blanca tornó
violeta, pintando de colores la nieve eterna.
Rayos amarillos, naranjas pintan de colores el pico de la montaña.
A lo lejos , unos puntos pardos casi imperceptibles saltan en la cumbre azul acerada.
Juegan con las nubes , se envuelven en sus mantos claros, beben gotitas de agua sin esfuezo.
Reconozco las piruetas de mi hermosa yegua blanca, su gracia de ballerina sobre la nieve que de tan fría es violeta.
De pronto, pierdo de vista la manada , mi yegua blanca , que de tan blanca es azul, desaparece . Escucho el silencio de las cumbres eternas.
La manada desciende por las faldas irregulares de la montaña , lajas negras, grises.
Las coces trastabillando, pedruzcos grises ,
Los hocico dilatados , los olfatos afilados olisquean desesperados entre la nieve cardos, yerba verde de primavera.
Mi yegua blanca que de tan blanca es azul ,encabeza el descenso
al valle. Resoplan, trastabillen sus patas, escupen, hinchan el pecho, casi por reventar,
siguen a la yegua, brillantes de sal.
Largo es el trecho, helado el viento.
Corta las pieles trejas de los potros.
El hambre cegador, apura el paso.
Duro, peligroso es el descenso por el cascajo traicionero de la montaña.
Otean el valle verde, amarillo como un oasis
que se extiende lejos .
Un paraíso para sus huesos de patas cansadas , adoloridas.
Tras horas de arduo camino, por fin se lanzan sobre el campo fértil , verde intenso , de girasoles altos , trigales , higueras perfumadas.
Arrancan con furia los frutos. Mastican gustosos semillas . Escupen, respiran serenos , hasta colmarse.
Descansan bajo la sombra fresca de los altos girasoles amarillos, mostaza, su rítmico vaivén. Alcanzan los higos dulces, saborean con fruición. Mi yegua blanca es frugal, algunas semillas y un higo satisfacen su apetito.
Un tiempo más y partirán , cabalgando ligeros a casa.
Nunca olvidarán la aventura de conocer las nieves perpetuas,
el frío helado
bailar libres sobre el pico de la montaña, que de tan blanca es azulada, guiados por la bella yegua, que de tan blanca tornó
violeta, pintando de colores la nieve eterna.
martes, 24 de junio de 2014
La delicada yegua blanca se niega a partir.
Ella no conoce de miedos,
su alma manchó jamás de gris.
Ama la claridad de la mañana,
la luz de la tarde al caer el sol
indescriptibles colores celestes, rojos
siempre nuevos , diferentes.
Sabe que debe a sus potros pardos
lecciones de libertad y arrojo.
Retiro resignada sus aderezos ,
Sale veloz, seguida de sus potros jóvenes,
los caballos hacia los trigales amarillos.
Corretean alegres hasta ensuciar sus hocicos,
las patas de tierra, semillas de trigo, girasoles.
Retozan , juegan al ras del campo .
El viento mece las espigas de trigo, los girasoles
como un mar inmenso mostaza ,
amarillo claro, de pequeños soles radiantes
invadido por patas ligeras de potros,
caballos, y una linda yegua blanca,
que de tan blanca es azul.
Remontarán luego, sucios y felices
los caminos hacia las montañas altas,
que de lejos se ven granito
aquellas, que treparán resoplando ,
trastabillando los peñascos acerados
venciendo, alturas.
Los corazones hinchados,
palpitando al unísono
como tambores poderosos
hasta las cumbres, los nevados,
guiados por el paso seguro de mi yegua blanca,
que de tanto frío es violeta.
Tirita la manada, tirita por un frío helado,
corta la piel de los caballos más duros.
Los pulmones colmados de un aire purísimo,
que de tan limpio , duele.
A lo lejos se divisa la manada
puntos pequeños de colores pardos, blancos, azules
y violetas.
Cada vez se alejan más de la vista.
Yo sigo el paso de mi yegua blanca,
que de frío es violeta.
La reconozco aún sea el infierno, por su estampa
erguida, elegante, sus pasos delicados.
Mi linda yegua blanca que de tan blanca es azul,
tornó violeta por el frío,
es por hoy guía de montaña.
Ella no conoce de miedos,
su alma manchó jamás de gris.
Ama la claridad de la mañana,
la luz de la tarde al caer el sol
indescriptibles colores celestes, rojos
siempre nuevos , diferentes.
Sabe que debe a sus potros pardos
lecciones de libertad y arrojo.
Retiro resignada sus aderezos ,
Sale veloz, seguida de sus potros jóvenes,
los caballos hacia los trigales amarillos.
Corretean alegres hasta ensuciar sus hocicos,
las patas de tierra, semillas de trigo, girasoles.
Retozan , juegan al ras del campo .
El viento mece las espigas de trigo, los girasoles
como un mar inmenso mostaza ,
amarillo claro, de pequeños soles radiantes
invadido por patas ligeras de potros,
caballos, y una linda yegua blanca,
que de tan blanca es azul.
Remontarán luego, sucios y felices
los caminos hacia las montañas altas,
que de lejos se ven granito
aquellas, que treparán resoplando ,
trastabillando los peñascos acerados
venciendo, alturas.
Los corazones hinchados,
palpitando al unísono
como tambores poderosos
hasta las cumbres, los nevados,
guiados por el paso seguro de mi yegua blanca,
que de tanto frío es violeta.
Tirita la manada, tirita por un frío helado,
corta la piel de los caballos más duros.
Los pulmones colmados de un aire purísimo,
que de tan limpio , duele.
A lo lejos se divisa la manada
puntos pequeños de colores pardos, blancos, azules
y violetas.
Cada vez se alejan más de la vista.
Yo sigo el paso de mi yegua blanca,
que de frío es violeta.
La reconozco aún sea el infierno, por su estampa
erguida, elegante, sus pasos delicados.
Mi linda yegua blanca que de tan blanca es azul,
tornó violeta por el frío,
es por hoy guía de montaña.
lunes, 23 de junio de 2014
La yegua blanca arde en fiebre, sé de su sueño inquieto.
En punta de pies, la encuentro resoplando,
la acaricio suave, arde el lomo,
su cuello de reina ,
transpira .
Pequeñas gotas saladas
como perlas adornan su cuerpo.
-Necesita un veterinario - .
Mi yegua blanca , que de tan blanca es azul
pareciera leer mis pensamientos.
La pasión fluye por sus venas, más ardiente que cualquier enfermedad que merme sus músculos grises como el acero.
Ella me empuja con la cabeza voluntariosa fuera del establo.
No ha clareado aún, el pasto , húmedo de la llovizna.
Todo es soledad , silencio.
Mi yegua blanca, trota, calienta breve los huesos de marfil.
El sonido de sus patas replica en los cerros.
Emprende ,de pronto, una carrera , tan veloz como si sus patas fueran alas
Corcovea frente a mi, desafiante.
Apeo a su grupa, mojada, corre, veloz , se aleja del lar.
Atrás quedó el establo, trepamos a los cerros ,
seguro el paso, alcanzamos la cumbre.
En dos patas, relincha la yegua victoriosa.
Nunca la vi tan audaz, ni tan poderosa en su andar.
Recorremos valles desconocidos,
hermosos trigales amarillos ,
bebe agua limpia, clara de un puquial
celeste , reflejo del cielo .
Ella es la gobernadora de sus caminos
al sol pleno, reluce el lomo salado, la grupa tan blanca,
que de tan blanca es azul .
Sigue el paseo , no desmaya, no resopla, ni un quejido de dolor
escucho en su recorrido .
Es mediodía , mi yegua blanca regresa al laar .
Ha demostrado con creces, su pasión , una voluntad mayor
a cualquier debilidad física.
Ella corre con el alma .
A corazón abierto , sube montañas,
ataca briosa alturas, febril, corre.
Por sus venas corre sangre roja intenso,
Ella intuye con el olfato,
grandes retos le esperan
Carreras por caminos pedregosos,
cumbres imposibles por alcanzar
Su tierra, su pueblo esperan la lucha de los potros,
de la yegua blanca, que de tan blanca es azul.
Otro día descansará.
En punta de pies, la encuentro resoplando,
la acaricio suave, arde el lomo,
su cuello de reina ,
transpira .
Pequeñas gotas saladas
como perlas adornan su cuerpo.
-Necesita un veterinario - .
Mi yegua blanca , que de tan blanca es azul
pareciera leer mis pensamientos.
La pasión fluye por sus venas, más ardiente que cualquier enfermedad que merme sus músculos grises como el acero.
Ella me empuja con la cabeza voluntariosa fuera del establo.
No ha clareado aún, el pasto , húmedo de la llovizna.
Todo es soledad , silencio.
Mi yegua blanca, trota, calienta breve los huesos de marfil.
El sonido de sus patas replica en los cerros.
Emprende ,de pronto, una carrera , tan veloz como si sus patas fueran alas
Corcovea frente a mi, desafiante.
Apeo a su grupa, mojada, corre, veloz , se aleja del lar.
Atrás quedó el establo, trepamos a los cerros ,
seguro el paso, alcanzamos la cumbre.
En dos patas, relincha la yegua victoriosa.
Nunca la vi tan audaz, ni tan poderosa en su andar.
Recorremos valles desconocidos,
hermosos trigales amarillos ,
bebe agua limpia, clara de un puquial
celeste , reflejo del cielo .
Ella es la gobernadora de sus caminos
al sol pleno, reluce el lomo salado, la grupa tan blanca,
que de tan blanca es azul .
Sigue el paseo , no desmaya, no resopla, ni un quejido de dolor
escucho en su recorrido .
Es mediodía , mi yegua blanca regresa al laar .
Ha demostrado con creces, su pasión , una voluntad mayor
a cualquier debilidad física.
Ella corre con el alma .
A corazón abierto , sube montañas,
ataca briosa alturas, febril, corre.
Por sus venas corre sangre roja intenso,
Ella intuye con el olfato,
grandes retos le esperan
Carreras por caminos pedregosos,
cumbres imposibles por alcanzar
Su tierra, su pueblo esperan la lucha de los potros,
de la yegua blanca, que de tan blanca es azul.
Otro día descansará.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)