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martes, 23 de agosto de 2016

Me interno en los olores, en el frío húmedo de mi nuevo barrio, fragancias de hogar ya,  luego de casi un día desaparecido.
Las vecinas me reciben preocupadas, como madres me inventan caldos calientes al ver mi espalda despellejada. Ellas no saben que descubrí una maravilla natural. Una laguna de aguas límpidas , visitadas por patos y peces. Cuando les cuente, saltarán de alegría. No podemos continuar comiendo residuos arrojados de las casas aledañas . He pensado ya en un sistema de reproducción de los patos para cazarlos pero no depredarlos   y tener siempre aves para nuestros consumo.

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