Luego de la visita , las mujeres guardaron un silencio sepulcral.
La doña apuró unos biscochos que apenas probaron en aquél hostal, Rocío se encerró en su cuarto y Nina por más emociónada que sentía, necesitaba poner sus ideas en orden.
Ya jugaba en ligas mayores. Yo no eran simples mineros. Había conocido a un líder nacional y había recibido órdenes directas de su propia mano.
Si no podía celebrar con un anisado con la doña, no sería por por falta de ganas.
Tarde por la noche, tocó a su puerta, botella en mano y riendo como niñas en falta tomaron hasta emborracharse, No todos los días conoce uno a un tipo tan importante, se decían entre risas .
Y la fiel doña Petra había sido la gestora silenciosa del encuentro.
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lunes, 20 de abril de 2015
La cárcel había resultado ser tan pútrida como lo son todas las cárceles.
Tan hacinadas e inhumana. Pero el lugar dondo Goyo vivía era la suma de las miserias.
Solo él soportaba estoico tanta injusticia y podía escribir, trabajar por los mineros, producir y hasta amar.
Conoció a Nina y dió su visto bueno para que ella y Rocío trabajasen unidas no solo en cuanto a los mineros sino que le pareció muy novedosa la idea de la conservación del medio ambiente de Nina.
Y a partir de ese mometo , supo que la cárcel no sería más un lugar tan oscuro, Allí se cocinaban ideas y muy buenas ideas , se dijo, antes de estrechar la mano del líder.
Tan hacinadas e inhumana. Pero el lugar dondo Goyo vivía era la suma de las miserias.
Solo él soportaba estoico tanta injusticia y podía escribir, trabajar por los mineros, producir y hasta amar.
Conoció a Nina y dió su visto bueno para que ella y Rocío trabajasen unidas no solo en cuanto a los mineros sino que le pareció muy novedosa la idea de la conservación del medio ambiente de Nina.
Y a partir de ese mometo , supo que la cárcel no sería más un lugar tan oscuro, Allí se cocinaban ideas y muy buenas ideas , se dijo, antes de estrechar la mano del líder.
domingo, 19 de abril de 2015
Al final de la tarde, Nina, Rocío y la doña eran tres mujeres que compartían los mismos sueños. Eran tres en un puñado firme como el de una mano.
Tres mujeres sin importar el rango político de la otra, las experiencias , que iban en pos del mismo proyecto político. Esta vez, Nina lo tenía cerca, lo podía casi acariciar. Mañaña saldrían las tres al alba hacia la cárcel municipal a visitar nada menos que al preso más famoso que dicha cárcel guardaba entre sus rejas. Nada podía salir mal.
Nina por la noche se acercó a doña Petronila a agradecer la sorpresa y sobretodo y pedirle rezar porque todo fuera bien. Tantas veces estuvo ella cerca de la revolución , y hasta tuvo que verlos muertos para darse cuenta que no era ese su momento.
Tres mujeres sin importar el rango político de la otra, las experiencias , que iban en pos del mismo proyecto político. Esta vez, Nina lo tenía cerca, lo podía casi acariciar. Mañaña saldrían las tres al alba hacia la cárcel municipal a visitar nada menos que al preso más famoso que dicha cárcel guardaba entre sus rejas. Nada podía salir mal.
Nina por la noche se acercó a doña Petronila a agradecer la sorpresa y sobretodo y pedirle rezar porque todo fuera bien. Tantas veces estuvo ella cerca de la revolución , y hasta tuvo que verlos muertos para darse cuenta que no era ese su momento.
sábado, 18 de abril de 2015
Aquella tarde fue la culminación de un cúmulo de planes y sueños para Nina. Por fin, pondría en marcha la acción por la que aguardaba por meses. La doña había preparado perfectamente el ambiente para que las tres mujeres se sintieran cómodas y seguras. Ya al dìa siguiente, hospedada Rocìo en la posada de doña Petro se irìan juntas a la visita del lìder.
Este resultò un hombre taciturno que no hablò màs que con Rocìo y desconfio de Nina desde el principio. Era natural. No la habìa visto nunca, sus referencias no pasaban de ser recomendaciones de viejas y aquellos mineros que Nina mencionò , èl no los recordaba .
Esto ni la acobardò ni la aminalò. Ella venìa a ponerse al servicio de la causa. No a hacer relaciones sociales. Pasado un rato, roto el hielo, conversaron los tres màs distendidamente. Rocìo traìa noticias de su abogado de Lima, empantanado en los vericuecos del Ministerio Pùblico. Nada habìa avanzado.
Y Gregorìo recibìa la noticia como si ya supiera que èl pagarìa por muchos, por aquellos a atreverse a levantarse contra las mineras. Quizàs èl fue uno de los primeros y eso lo pagarìa hasta el fin de sus dìas. Parecìa no importarle quedarse en aquella càrcel sombrìa.
Su espìritu volaba màs allà de los altos muros y seguìa los enfrentamientos como si verdaderamente estuviera presente en carne y hueso. Daba consignas al oìdo de su compañera , dictaba òrdenes a seguir pues , por un hombre caìdo, la lucha debìa continuar con màs ìmpetu.
Este resultò un hombre taciturno que no hablò màs que con Rocìo y desconfio de Nina desde el principio. Era natural. No la habìa visto nunca, sus referencias no pasaban de ser recomendaciones de viejas y aquellos mineros que Nina mencionò , èl no los recordaba .
Esto ni la acobardò ni la aminalò. Ella venìa a ponerse al servicio de la causa. No a hacer relaciones sociales. Pasado un rato, roto el hielo, conversaron los tres màs distendidamente. Rocìo traìa noticias de su abogado de Lima, empantanado en los vericuecos del Ministerio Pùblico. Nada habìa avanzado.
Y Gregorìo recibìa la noticia como si ya supiera que èl pagarìa por muchos, por aquellos a atreverse a levantarse contra las mineras. Quizàs èl fue uno de los primeros y eso lo pagarìa hasta el fin de sus dìas. Parecìa no importarle quedarse en aquella càrcel sombrìa.
Su espìritu volaba màs allà de los altos muros y seguìa los enfrentamientos como si verdaderamente estuviera presente en carne y hueso. Daba consignas al oìdo de su compañera , dictaba òrdenes a seguir pues , por un hombre caìdo, la lucha debìa continuar con màs ìmpetu.
viernes, 17 de abril de 2015
El ansiado encuentro con la lideresa se llevó a cabo entre el sigilo y el misterio de las doñas de la comarcas, Allí se encontraba por fin Nina, conversando con Rocío, intercambiando ideas y proyectando nuevas luchas una tarde dulce en la sala de una casa de familia, tan distinta a lo que ella soño , que le divirtió mucho la escena . Roció era alta, blanca , un poco mayor que ella y con la determinación escritaen la frente. Su primera acción sería acompañarla al día siguiente a la cárcel a visitar a su pareja y líder nacional Gregorio, apresado bajo cargos falsos . El había ganado con los votos mayoritarios del pueblo la gobernación , la represión le buscó la sinrazón para levantarle cargos falsos Rocío trataba de defender junto a un abogado de oficio, pues se encontraba sola en su lucha.
Por esos días había muerto Javier Diez Canseco, todos se sentían huérfanos de apoyo, de liderazgo.
Una gran pena sumió al país en pleno, Y Nina lo lloró a lágrima viva como muchos otros jóvenes de tantas generaciones donde Javier fue ejemplo de consecuencia y lucha.
Ella añoraba su verbo encendido, ahora más que nunca,cuando tenían al líder preso . Y ellos, tan solos, tan desamparados.
Por esos días había muerto Javier Diez Canseco, todos se sentían huérfanos de apoyo, de liderazgo.
Una gran pena sumió al país en pleno, Y Nina lo lloró a lágrima viva como muchos otros jóvenes de tantas generaciones donde Javier fue ejemplo de consecuencia y lucha.
Ella añoraba su verbo encendido, ahora más que nunca,cuando tenían al líder preso . Y ellos, tan solos, tan desamparados.
jueves, 16 de abril de 2015
Aquellas tardes previas al encuentro con la lideresa limeña eran tibias y amables.
Doña Petro y Nina conversaban con la confianza de una madre y su hija en el hogar adyacente al hostal.
La clientela entraba y salía a su antojo , mientras ellas inmutables se enfrascaban en el tema que les interesaba : el arribo de Rocío y la visita a su pareja a la cárcel local. La señora conocía a Gregorio desde su más tierna infancia, era amiga de la familia. Eso le concedía una especie de aura de poder ante los ojos de Nina, que le divertía mucho a la doña. Nadie nunca la había mirado con esa unción. Ella siempre fue una mujer de pueblo , y esa chiquilla , a la que le había tomado cariño de hija le inspiraba una ternura con esos ojazos cuando le pedía que le relatara una y otra vez cómo era el líder.
Doña Petro y Nina conversaban con la confianza de una madre y su hija en el hogar adyacente al hostal.
La clientela entraba y salía a su antojo , mientras ellas inmutables se enfrascaban en el tema que les interesaba : el arribo de Rocío y la visita a su pareja a la cárcel local. La señora conocía a Gregorio desde su más tierna infancia, era amiga de la familia. Eso le concedía una especie de aura de poder ante los ojos de Nina, que le divertía mucho a la doña. Nadie nunca la había mirado con esa unción. Ella siempre fue una mujer de pueblo , y esa chiquilla , a la que le había tomado cariño de hija le inspiraba una ternura con esos ojazos cuando le pedía que le relatara una y otra vez cómo era el líder.
Y de regreso de las comunidades altas , Nina tomaba el camino más largo.
Lo hacía trotando. Siempre por senderos distintos para evitar el cerco policial.
Todos ,los trechos perfumados al caer la tarde, a hierba, a pino , a aquella naturaleza , que Nina, criada en la ciudad había aprendido a amar apasionadamente.
Algunas tardes calurosas se tendía desnuda a contemplar desde un claro el cielo. El sol al morir estallando entre los cerros . Entonces ella, entraba al río a sentir la caricia de las aguas heladas en su cuerpo jóven, mientras el sol y la luna destellaban ya en el cielo alumbrando las aguas de unos colores mágicos, desconocidos .
Permanecía en trnce durante el tiempo de trnsición hasta que recordaba que debía volver-
Estaba aún claro. Ella aprovechaba esos momentos para salir y retomar el camino y llegar a casa sin novedad.
Doña Petronila , quien había contratado otra muchacha en su lugar, le tenía preparada una buena cena . El tiempo que quedó bajo su cuidado establecieron una relación especial , tácita, donde las palabras sobraban entre ambas, Y daba gusto ver el apetito de Nina luego de volver de sus jornadas en las comunidades.
Ella se había distanciado de los mineros aquellos pues consideró más prácticó ir tras la lideresa que por esos días visitaría la zona. Eso la tenía algo inquieta pero Doña Petronila conocía muy bien a quien la hospedaría y le tenía reservada una sorpresa . Había coordinado una reunión de mujeres de base, entre las que encontraba como integrante Nina.
Lo hacía trotando. Siempre por senderos distintos para evitar el cerco policial.
Todos ,los trechos perfumados al caer la tarde, a hierba, a pino , a aquella naturaleza , que Nina, criada en la ciudad había aprendido a amar apasionadamente.
Algunas tardes calurosas se tendía desnuda a contemplar desde un claro el cielo. El sol al morir estallando entre los cerros . Entonces ella, entraba al río a sentir la caricia de las aguas heladas en su cuerpo jóven, mientras el sol y la luna destellaban ya en el cielo alumbrando las aguas de unos colores mágicos, desconocidos .
Permanecía en trnce durante el tiempo de trnsición hasta que recordaba que debía volver-
Estaba aún claro. Ella aprovechaba esos momentos para salir y retomar el camino y llegar a casa sin novedad.
Doña Petronila , quien había contratado otra muchacha en su lugar, le tenía preparada una buena cena . El tiempo que quedó bajo su cuidado establecieron una relación especial , tácita, donde las palabras sobraban entre ambas, Y daba gusto ver el apetito de Nina luego de volver de sus jornadas en las comunidades.
Ella se había distanciado de los mineros aquellos pues consideró más prácticó ir tras la lideresa que por esos días visitaría la zona. Eso la tenía algo inquieta pero Doña Petronila conocía muy bien a quien la hospedaría y le tenía reservada una sorpresa . Había coordinado una reunión de mujeres de base, entre las que encontraba como integrante Nina.
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