Por mi ventana se asoman curiosas las flores
de las buganvilias,
Son hermosas, alegres,
pero yo extraño a mi higuera,
aquella de la casa familiar
donde algún tiempo fui feliz.
Higuera frondosa, de higos dulces,
fraganciosos, que me hacían soñar.
La higuera no está más.
Cada vez que visito un jardín
inquieta , busco una higuera,
como aquella perfumada,
de la casa de mi abuela,
donde aprendí a amar.
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