Las madrugadas oscuras mi ojos se ciegan de miedo.
Camino temblando, agarrada de los postes ,
escuchando el pavoroso rugir de los carros.
Y si por desgracia , debo cruzar a la otra acera.
Imagino , un auto no me ve, pasa sobre mí
y yo, vestida de tinieblas,
Mis rojos restos regados ,
a media calle de mi calle.
Pobre mi esposo, los vecinos ,al clarear.
Horroroso espectáculo de la muerte.
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