Nina solo atinó a correr como una posesa al oler el fétido hedor de la sangre. Vio los rostros rígidos de sus compañeros deformados por la muerte. Sus pechos abiertos como rosas rojas.
Atrás quedaron los recuerdos del amor a Dámaso, a él no quiso mirarlo.
Aquél domingo se habían amado locamente, como si intuyeran que sería la última vez.
Las camaradas habían festejado a grandes voces el día de la mujer, bebiendo y cantando a grandes voces.
Ella no quise participar de la celebración por no comulgar con el dichosos día.
Cayó rendida en el lecho con el cuerpo pleno y satisfecho.
No escuchó el repiquetear asesino de las metrallas,
la danza mortal que cegó la vida de sus compañeros,
Nina creía merecer ser parte de la masacre, el hecho la acompañaría el resto de sus días,
y en especial , el recuerdo asaltaría sus noches aciagas.
Ella sabía de importanes movimienos mineros al norte, en Cajamarca. Y de un líder , Gregorio Santos.
Así como llegó, partió sigilosa entre las tinieblas en la primera movilidad que partió aquél lunes postrero.
Le esperaba un largo camino. Felizmente , ella tenía los ahorros ganados en sus pequeños negocios.
Le alcanzaría hasta llegar a su próximo destino. Quizás esta vez , el cambio , la justicia social sería posible , sin intervenciones asesinas de policias ni esbirros de empresas asesinas.
Qué ingenua era, no sabía que se enfrentaría a un verdadero monstruo de mil cabezas.
Sin voltear la cabeza salió del poblado rumbo a su nueva lucha .
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martes, 10 de marzo de 2015
lunes, 9 de marzo de 2015
Nina sabía que solo en la acción comprobaría la efectividad del pelotón.
Aquél grupo venía de refriegas mayores, disparaba y sabía escapar como conejos por las alturas.
No podía despreciar a las mujeres tan solo por su afán de celebrar algo que a ella no le producía entusiasmo alguno.
Nina cavilaba en su lecho cuando el sonido seco de unas balas la puso en pie.
Las camaradas habían tomado en exceso y no se encontraban alertas en el momento del ataque.
Algunas yacían derramadas en sangre alrededor de la hoguera.
Otras lograron reptar y se parapetaron tras unas rocas.
Las más fueron apresadas junto a los camaradas.
Nina sabía que Dámaso y el jefe no hablarían .
De las demás, no tenía la certeza.
Los policías, los militares servían a los patrones y eran cruentos.
Total, se les abonaba dinero adicional por cada confesión.
Una vez más, Nina se vio en la triste necesidad de dejar atrás un grupo, un hombre, un proyecto bien organizado.
Como en veces anteriores, se dirigió hacia la dirección donde nadie la hallaría.
Aquél grupo venía de refriegas mayores, disparaba y sabía escapar como conejos por las alturas.
No podía despreciar a las mujeres tan solo por su afán de celebrar algo que a ella no le producía entusiasmo alguno.
Nina cavilaba en su lecho cuando el sonido seco de unas balas la puso en pie.
Las camaradas habían tomado en exceso y no se encontraban alertas en el momento del ataque.
Algunas yacían derramadas en sangre alrededor de la hoguera.
Otras lograron reptar y se parapetaron tras unas rocas.
Las más fueron apresadas junto a los camaradas.
Nina sabía que Dámaso y el jefe no hablarían .
De las demás, no tenía la certeza.
Los policías, los militares servían a los patrones y eran cruentos.
Total, se les abonaba dinero adicional por cada confesión.
Una vez más, Nina se vio en la triste necesidad de dejar atrás un grupo, un hombre, un proyecto bien organizado.
Como en veces anteriores, se dirigió hacia la dirección donde nadie la hallaría.
Nina miraba de soslayo, el entusiasmo infantil de sus camaradas.
El ir y venir , la hoguera que debía subir al cielo, llevando en sus llamaradas los ideales de las mujeres liberadas.
Cruzó los brazos, así retenía ella la cólera , sonrío con desprecio-
Atinó a escupir al suelo, falta solo celebrar Navidad.- les dijo en como solo Nina sabía usar la ironía.
Dámaso la apartó de aquél ruedo de risas .
Ella lo fulminó con una mirada de hielo, que no le conocía.
El amante indagó los motivos de esa indignación , esa cólera fría.
Ella no tenía ganas de dar explicaciones, nunca las dio a nadie y esa noche, la verdad
abriría la boca y solo saldrían lenguas de fuego.
Temía dañar, ofender con su verbo duro.
El logró por fin quebrar el silencio de concreto.
Hasta que no exista mujer en este país que no haya sido mancillada,
que sea analfabeta y no pueda ser dueña de su propio cuerpo, no tengo nada que festejar.
Allá estas estúpidas que por emborracharse festejan una mentira.
La mayor falsedad de estas tierras.
La mujer que ama a otra mujer , se deleita con su cuerpo de hembra , es arrojada a los infiernos.
La joven que ama apasionadamente el cuerpo de otro joven, por el cuerpo mismo, es prostituta.
Y así- continúo, seguiríamos la noche entera - enumerando los casos de injusticia , de violaciones de los derechos de las mueres. Desde la explotación laboral hasta el prejuicio por la opción sexual.
Mujeres maltratadas por sus propios camaradas.
Dámaso supo entonces que Nina tenía muy en claro sus ideas . Entendió que era un ave de paso.
Algún día lo dejaría, como dejaría ese campamento en pos de experiencias, de mayor envergadura, como sindicatos y revoluciones en continentes alejados .
Ella era una verdadera revolucionaria, quizás no disparara con la puntería de otras pero sus ideas sí estaban escritas en el alma.
El ir y venir , la hoguera que debía subir al cielo, llevando en sus llamaradas los ideales de las mujeres liberadas.
Cruzó los brazos, así retenía ella la cólera , sonrío con desprecio-
Atinó a escupir al suelo, falta solo celebrar Navidad.- les dijo en como solo Nina sabía usar la ironía.
Dámaso la apartó de aquél ruedo de risas .
Ella lo fulminó con una mirada de hielo, que no le conocía.
El amante indagó los motivos de esa indignación , esa cólera fría.
Ella no tenía ganas de dar explicaciones, nunca las dio a nadie y esa noche, la verdad
abriría la boca y solo saldrían lenguas de fuego.
Temía dañar, ofender con su verbo duro.
El logró por fin quebrar el silencio de concreto.
Hasta que no exista mujer en este país que no haya sido mancillada,
que sea analfabeta y no pueda ser dueña de su propio cuerpo, no tengo nada que festejar.
Allá estas estúpidas que por emborracharse festejan una mentira.
La mayor falsedad de estas tierras.
La mujer que ama a otra mujer , se deleita con su cuerpo de hembra , es arrojada a los infiernos.
La joven que ama apasionadamente el cuerpo de otro joven, por el cuerpo mismo, es prostituta.
Y así- continúo, seguiríamos la noche entera - enumerando los casos de injusticia , de violaciones de los derechos de las mueres. Desde la explotación laboral hasta el prejuicio por la opción sexual.
Mujeres maltratadas por sus propios camaradas.
Dámaso supo entonces que Nina tenía muy en claro sus ideas . Entendió que era un ave de paso.
Algún día lo dejaría, como dejaría ese campamento en pos de experiencias, de mayor envergadura, como sindicatos y revoluciones en continentes alejados .
Ella era una verdadera revolucionaria, quizás no disparara con la puntería de otras pero sus ideas sí estaban escritas en el alma.
domingo, 8 de marzo de 2015
El Libertario: Anarquismo y movimientos sociales autónomos: Mujeres y luchadoras sociales
El Libertario: Anarquismo y movimientos sociales autónomos: Mujeres y luchadoras sociales: Carlos Solero Las evocaciones del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, ...
Nina sentía un rechazo visceral por las fiestas burguesas.
Era una sensación física, que le revolvía el estómago.
Si bien de niña nunca tuvo que sentarse a celebrar alrededor de una mesa,
era el ambiente callejero , las tiendas con nieve falsa en verano, la gente aturdida por comprar , gastar frente a aquellos niños, mirando las vitrinas juguetes imposibles, lo que le hacía bullir la sangre.
Le sublevaba , además, festejar el Día de la Madre, si la suya murió apenas ella nació y nada recordaba . Además quien escoge ser madre si es tan solo una casualidad, Uno , a menos que sufra de un vacío existencial, no busca la maternidad para colmar su vida.
Ella odiaba la imposición de la celebración . No así la fiesta espontánea , el baile, . Eran aquellas fiestas de rosas rojas.
Algunas camaradas hacían planes para organizar el Día de la Mujer. Se supone que era una fiesta revolucionaria pero Nina disentía plenamente con esa idea.
Ella pensó vivir una pesadilla.
No había ella caminado tanto trecho para terminar haciendo el ridículo en festejando una fecha en la que sinceramente no creía.
Ella cuestionó duramente el festejo.
¿ Quienes , aparte de algunas de ustedes, puede asegurar que las mujeres del mundo viven sin el oprobio de un hombre?
La sociedad burguesa impone la idea de la pareja a manera ideal de convivencia y procreación. Cúantas mujeres son violadas, irrespetadas por hora en el mundo?
Sus palabras fueron subiendo de tono y se convirtieron en arenga.
Las camaradas escuchaban mudas, dignas hijas de una sociedad andina y patriarcal, y se alzaron de hombros. La creyeron o ebria .
Nina estaba verdaderamente encolerizada de verlas modositas con sus tijeras listas a adornar el salón comunal.
Parecen oficinistas- les escupió en plena cara - secretarias, queridas del jefe.
Ella disparaba su rabia hasta que cansada se retiró a descansar.
No sabía que al día siguiente, las camaradas le harían pagar cada palabra con sangre.
Era una sensación física, que le revolvía el estómago.
Si bien de niña nunca tuvo que sentarse a celebrar alrededor de una mesa,
era el ambiente callejero , las tiendas con nieve falsa en verano, la gente aturdida por comprar , gastar frente a aquellos niños, mirando las vitrinas juguetes imposibles, lo que le hacía bullir la sangre.
Le sublevaba , además, festejar el Día de la Madre, si la suya murió apenas ella nació y nada recordaba . Además quien escoge ser madre si es tan solo una casualidad, Uno , a menos que sufra de un vacío existencial, no busca la maternidad para colmar su vida.
Ella odiaba la imposición de la celebración . No así la fiesta espontánea , el baile, . Eran aquellas fiestas de rosas rojas.
Algunas camaradas hacían planes para organizar el Día de la Mujer. Se supone que era una fiesta revolucionaria pero Nina disentía plenamente con esa idea.
Ella pensó vivir una pesadilla.
No había ella caminado tanto trecho para terminar haciendo el ridículo en festejando una fecha en la que sinceramente no creía.
Ella cuestionó duramente el festejo.
¿ Quienes , aparte de algunas de ustedes, puede asegurar que las mujeres del mundo viven sin el oprobio de un hombre?
La sociedad burguesa impone la idea de la pareja a manera ideal de convivencia y procreación. Cúantas mujeres son violadas, irrespetadas por hora en el mundo?
Sus palabras fueron subiendo de tono y se convirtieron en arenga.
Las camaradas escuchaban mudas, dignas hijas de una sociedad andina y patriarcal, y se alzaron de hombros. La creyeron o ebria .
Nina estaba verdaderamente encolerizada de verlas modositas con sus tijeras listas a adornar el salón comunal.
Parecen oficinistas- les escupió en plena cara - secretarias, queridas del jefe.
Ella disparaba su rabia hasta que cansada se retiró a descansar.
No sabía que al día siguiente, las camaradas le harían pagar cada palabra con sangre.
sábado, 7 de marzo de 2015
Eran tan breves los domingos para descubrir nuevas zonas en sus cuerpos para procurarse placeres nuevos. Les quedaba tan poco el tiempo y era tan grande la ansiedad de los cuerpos, que Nina pensó en huir en un momento de debilidad. La lucha debía continuar sin flaquezas. Ella lo sabía muy bien.
Era Nina , quien se movía con destreza marinera. Conquistaba con fervor puntos inexplorados, se aplicaba en ellos, probaba, insistía. hasta lograr el gemido, un gruñido, la reacción de Dámaso.
A él le encantaba su entusiasmo, el apetito feroz , ser devorado.
Ambos habían desarrollado cuerpos fuertes, musculosos y Nina sentía verdadera debilidad por el cuerpo cincelado de su hombre , aquellos pectorales redondos, macizos. Era como si se tratara de un hombre nuevo. Además, Dámaso estaba había dejado atrás algunos tapujos, Se dejaba llevar por esa maga del amor.
Ella besa sus pectorales, Los lamía en círculos, subía al cuello , susurraba cosas al oído,
bajaba hacia su miembro, lo sentía crecer bajo el pantalón, lo acariciaba con los dedos.
Le excitaba mucho sus gemidos de macho , rogando por más.
Luego, le tocaba a ella.
Dámaso conocía bien cuánto gozaba Nina al roce delicado de sus pezones .
El rodeaba con la lengua su aureola. Alcanzaba en círculos sus senos
, demorando en ir a mojar con la punta esos diamantes erectos.
Ella tiraba de sus cabellos , obligando a bajar su cabeza y él evitando bajar para incrementar su ansiedad.
Ya en otras ocasiones , Nina había experimentado orgasmos tan solo con caricias en sus senos.
El deseaba brindarle una sesión de amor como ella merecía.
Esta vez, él se atrevería a besar, succionar poco a poco, como una tortura, cada pecho, sus labios, el sexo.
Ella gemía, exigía, pateaba. El frotaba los pezones con los dedos. Ella casi gritaba.
Dámaso dirigió su cabeza , rodó por su vientre plano, Uno a uno tiró de su vello púbico.
Lo apretó fuerte. El fluido de ella dilataba sus labios, invitando a morder su fruta madura.
El arma era su lengua, envolvente, un tirabuzón que sobaba , se introducía, amaba esa vulva dilatada para él.
Las profundidades rumorosas de la caverna, cada vez más profundamente, hasta atraparlo como un molusco.
Ella cabalgaba prendida de su espalda, hincando con las uñas, gimiendo, ululando cantos de sirena, El exploraba cada vez más profundo la caverna porosa , un territorio virgen y deleitoso que se abría como una rosa para su deleite. Qué afortunado se sentía.
Con una mano, Dámaso tomó sus senos, los succionó con delicadeza, luego rudo, mientras atropellaba como un toro el cuerpo de su hembra. Ella pensó que no soportaría tanto placer, que podría abandonarse eternamente a esa sensación ,que doblaba su cuerpo, lo estremecía en espasmos y como un geyser arrojaba lluvia
estelar.
Rendida, cerró los párpados. Dámaso la dejó descansar mientras él asumía sus obligaciones.
No todos los días, uno se entrega con todos los sentidos del cuerpo. El lunes volverían a entrenar y les tocaba tiro al blanco. Sabía que Nina, estaba comprometida pero la ternura que le inspiraba la muchacha, su entrega reciente como nunca antes , merecía al menos, un sueño reparador.
Era Nina , quien se movía con destreza marinera. Conquistaba con fervor puntos inexplorados, se aplicaba en ellos, probaba, insistía. hasta lograr el gemido, un gruñido, la reacción de Dámaso.
A él le encantaba su entusiasmo, el apetito feroz , ser devorado.
Ambos habían desarrollado cuerpos fuertes, musculosos y Nina sentía verdadera debilidad por el cuerpo cincelado de su hombre , aquellos pectorales redondos, macizos. Era como si se tratara de un hombre nuevo. Además, Dámaso estaba había dejado atrás algunos tapujos, Se dejaba llevar por esa maga del amor.
Ella besa sus pectorales, Los lamía en círculos, subía al cuello , susurraba cosas al oído,
bajaba hacia su miembro, lo sentía crecer bajo el pantalón, lo acariciaba con los dedos.
Le excitaba mucho sus gemidos de macho , rogando por más.
Luego, le tocaba a ella.
Dámaso conocía bien cuánto gozaba Nina al roce delicado de sus pezones .
El rodeaba con la lengua su aureola. Alcanzaba en círculos sus senos
, demorando en ir a mojar con la punta esos diamantes erectos.
Ella tiraba de sus cabellos , obligando a bajar su cabeza y él evitando bajar para incrementar su ansiedad.
Ya en otras ocasiones , Nina había experimentado orgasmos tan solo con caricias en sus senos.
El deseaba brindarle una sesión de amor como ella merecía.
Esta vez, él se atrevería a besar, succionar poco a poco, como una tortura, cada pecho, sus labios, el sexo.
Ella gemía, exigía, pateaba. El frotaba los pezones con los dedos. Ella casi gritaba.
Dámaso dirigió su cabeza , rodó por su vientre plano, Uno a uno tiró de su vello púbico.
Lo apretó fuerte. El fluido de ella dilataba sus labios, invitando a morder su fruta madura.
El arma era su lengua, envolvente, un tirabuzón que sobaba , se introducía, amaba esa vulva dilatada para él.
Las profundidades rumorosas de la caverna, cada vez más profundamente, hasta atraparlo como un molusco.
Ella cabalgaba prendida de su espalda, hincando con las uñas, gimiendo, ululando cantos de sirena, El exploraba cada vez más profundo la caverna porosa , un territorio virgen y deleitoso que se abría como una rosa para su deleite. Qué afortunado se sentía.
Con una mano, Dámaso tomó sus senos, los succionó con delicadeza, luego rudo, mientras atropellaba como un toro el cuerpo de su hembra. Ella pensó que no soportaría tanto placer, que podría abandonarse eternamente a esa sensación ,que doblaba su cuerpo, lo estremecía en espasmos y como un geyser arrojaba lluvia
estelar.
Rendida, cerró los párpados. Dámaso la dejó descansar mientras él asumía sus obligaciones.
No todos los días, uno se entrega con todos los sentidos del cuerpo. El lunes volverían a entrenar y les tocaba tiro al blanco. Sabía que Nina, estaba comprometida pero la ternura que le inspiraba la muchacha, su entrega reciente como nunca antes , merecía al menos, un sueño reparador.
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