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sábado, 30 de mayo de 2015

a mi lado una mujer joven reía por gusto
yo sentía la caricia de la la lluvia de arena
impenitente sobre mi.
era tibia la lluvia, 
envolvía las tiras de mi cabellera,
el rostro , el interior de mis muslos
mis huesos, sus músculos  saltaron vivos, locos
de alegría arena.
la boca derramaba sonrisas de espuma de mar
a mi lado una mujer joven reía por gusto.
Duna de arena tibia
 mullida y plácida 
como una cortesana ,
como la madre de uno,
el islote del naufrago
Sus bordes añiles se pierden  en el horizonte
entre pinceladas rojas u rosadas si son auroras.
u ocasos y luna.
Aquella duna tejida de miles de puntos de arena
fue mi capa, mi vestido, mi mundo entero,
donde aguardé  la paz a mis tormentas
la luz a mis ojos cuando todo era oscuro y llovía
hiel sobre la tierra.
Duna de arena tibia,
extensa, bravía
te elevas por los cielos 
en tormenta de arenisca
a defender a los  nómadas, 
tus habitantes del desierto.
cuando nadie te ve,
cuando todo es silencio.

Duna de arena tibia.
La letanía era un coro de voces,
acompasado desde el alma misma,
  dibujado  por cada   labios hacia el cielo. 
Las voces tañian   las campanas y éstas repiqueteaban 
llamando a fiesta y todo el pueblo era uno aquella tarde
y en adelante.
Nina supo que el momento estaba cerca.
Pronto sería tan solo un chasquido de dedos,
un gesto para dar inicio al cambio.

sábado, 25 de abril de 2015

Ninguna de ellas quizo apartarse de la otra pero sabían que era por el destino de su lucha.
La doña y Nina estuvieron abrazadas por largo tiempo, llorando más de lo deseado pero llorando todo lo que el alma se derramaba al momento de una partida tan incierta.
Pronto, Nina se puso en pie, alzó su atado y se fue por las mismas calles por las que llegó un día, sobreviviente de una masacre, Silenciosa y triste como un perro sin dueño. Fue doña Petro,  quien la domesticó, la enseñó a aflorar sentimient os y a darle ese calor de madre que ella no conoció nunca.
Doña Petro quedó desvastada.. Se le fue su niña, pero le quedaba la misión de visitar al líder y comunicar las órdenes por medio de ese modo bendito de las letanías a todas las señoras y todas las iglesias progresistas. No era poca cosa. 
Rocío marchó tan rauda como había llegado y así el grupo se diseminó pero no dejó de actuar ni un solo día en favor de la mina y sus mineros explotados.

viernes, 24 de abril de 2015

El pueblo les fue quedando pequeño a las muchachas. Necesitaban un ámbito mayor para desarrollar su labor. Si bien ésta había comenzado como un trabajo de hormiga, crecía y crecía a pasos agigantados. Nina sintió que debía marchar a una provincia con ´población mayor donde su figura no fuera tan fácil de reconocer. Y con el dolor en el pecho se despidió de quien fuera su madre adoptiva,  doña Petra. Esa pérdida sí sería irreparable , y con el corazón lo tenía partido y desgarrado la abrazó tiernamente.
Rocío fue a la capital, doña Petra quedaría allí mismo, rezando por sus chicas y visitando a su preso en la cárcel todos los miércoles.

jueves, 23 de abril de 2015

Y los labios musitando oraciones como letanías , repetidas en salas y salones , en cárceles y hospitales llevando los mensajes del líder no fueron nunca descubiertas por la políca.
Eran señoras con sus empleadas, gente humilde y no tanto pero todos unidos contra la empresa.
Que días tan dulces eran aquellos cuando se reúnían para el rezo que no era sino el intercambio de información que recibían las más jóvenes los miércoles, días de visita. La mujer peruana es mujer de inventiva, nadie le gana en el mundo en idear e innovar. - Así pasaron el invierno y el proyecto contra la empresa iba avanzando. solo faltaba liberar al líder.
Muchas más tardes soleadas y dulces trajeron a muchas más mujeres a rezar las letanías de la cárcel, como ellas las llamaban en secreto . Aquellas mujeres entendieron que existían muchos derechos que aún debían conocer y luchar por ellos en tardes dulces como aquellas.
Y se sumaban una muchedumbre de mujeres que no entraban ya en la pensión de doña Petro. Y fueron descentralizando las reuniones y pronto estuvieron diceminadas por todo el departamento . Nadie sospechaba de aquél grupo de señoras y muchachas tejiendo y rezando . No imaginaron jamás que eran las mismas que visitaban las cárceles los miércoles. Y que aquellos rezos como mantras eran las consignas del líder. Si había algo que admirar en la mujer peruana era su sentido de improvisación y su no bajar los brazos en las peores consecuencias.