Nina se sintió , de pronto, bendecida y emprendió una carrera por los campos como cuando corría por el antiguo lugar. Ya no sentía pena alguna. El olvido se había disipado con las miles de horas en aquellos buses sin llorar, obligándose a no dejarse caer en el papel de víctima.
Al contrario, ella era la superviviente de una masacre y esta mañana lo celebraba desnuda correteando bajo un sol ardiente entre los pastos más verdes que jamás vió.
Su vida continuaba y le esperaban aún retos grandes por cumplir.
Mientras en su país, la pobreza y la injusticia fueran una constante , ella lucharía hasta el final de sus días. Ese era el motor , el motivo de su vida.
El cielo encapotó de prontó y gruesas gotas de lluvia empaparon a Nina desnuda. Tocó la puerta de una humilde casa , quienes le dieron posada hasta que amainara la tormenta.
Supo de sus bocas, mineros despedidos , las cruentas condiciones de trabajo impuestas en aquella mina. Del desprecio por la salud de sus trabajadores, de la inseguridad de los socavones .
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miércoles, 18 de marzo de 2015
martes, 17 de marzo de 2015
Y ante la tersura de esos campos verdes , Nina volvió a sentir el deseo de ser libre.
Una a una, arrojó sus prendas hasta quedar totalmente desnuda y rodó por el campo como una rueda,
como una flor silvestre sintiendo el placer de los rayos de sol sobre su piel.
Era ella , nuevamente, la muchacha despreocupada, amante del goce de su cuerpo , de su sexo húmedo , renacido, como si toda su piel hubiese vuelto de la muerte y clamara por el goce, gimiendo, dandose volantines en la yerba como una niña
Tomó sus senos turgentes, los acarició , luego de tantos meses que no deseaba, no podía recordar.
Y éstos respondieron complacidos y con una mano se dedicó a los pechos henchidos y con la otra bajó hacia su sexo , que crecía poderoso. Su orquidea devoradora volvía a cobrar vida.
La vida renacía en su cuerpo y en medio de la tersura del campo , su sexo , el cuerpo entero se estremeció dos hasta cuatro veces , en ramalazos nuevos, diferentes. Como era costumbre, un ataque de risa se hizo presa de la chica mientras ella terminaba de sentir los últimos estertores placenteros del extasis.
Más tarde, subiría al asiento minero, Era tiempo de conocer la relidad de las minas y si tenía suerte a Santos.
Una a una, arrojó sus prendas hasta quedar totalmente desnuda y rodó por el campo como una rueda,
como una flor silvestre sintiendo el placer de los rayos de sol sobre su piel.
Era ella , nuevamente, la muchacha despreocupada, amante del goce de su cuerpo , de su sexo húmedo , renacido, como si toda su piel hubiese vuelto de la muerte y clamara por el goce, gimiendo, dandose volantines en la yerba como una niña
Tomó sus senos turgentes, los acarició , luego de tantos meses que no deseaba, no podía recordar.
Y éstos respondieron complacidos y con una mano se dedicó a los pechos henchidos y con la otra bajó hacia su sexo , que crecía poderoso. Su orquidea devoradora volvía a cobrar vida.
La vida renacía en su cuerpo y en medio de la tersura del campo , su sexo , el cuerpo entero se estremeció dos hasta cuatro veces , en ramalazos nuevos, diferentes. Como era costumbre, un ataque de risa se hizo presa de la chica mientras ella terminaba de sentir los últimos estertores placenteros del extasis.
Más tarde, subiría al asiento minero, Era tiempo de conocer la relidad de las minas y si tenía suerte a Santos.
Nina cansada de asfixiarse entre cocinas humosas y ciudadad vocinclegueraa , aprovechó su primer día libre para salir al campo, tomar aire puro y dirigirse a las minas.
Sabía que el trayecto era largo pero no imaginó jamás que sería un paísaje tan arrobadoramente hermoso. Riachuelos de agua cristalina, Colinas esmeraldas, pastos tersos donde vacas rechonchas pastaban a su gusto.
Sabía que el trayecto era largo pero no imaginó jamás que sería un paísaje tan arrobadoramente hermoso. Riachuelos de agua cristalina, Colinas esmeraldas, pastos tersos donde vacas rechonchas pastaban a su gusto.
lunes, 16 de marzo de 2015
Bastaron unas pocas semanas para que Nina conquistara a quien la tratara en la posada y a muchos amigos mineros. De ellos,
escuchaba con verdadera atención los movimientos , las llegadas de los cartuchos de dinamita. Inclusive, uno de ellos, el más interesado en ganar su corazón le hizo el tour completo por la mina,
Nina comprendió que la tarea no sería fácil, pero tampoco imposible.
Ahora tocaba confraternizar con los mineros, los sindicatos y conocer al mítico Goyo Santos, que había salido recién de la cárcel.
Para conocerlo debía ir sola y musitar el nombre de Dámaso y de aquél otro camarada asesinado en otras tierras.
escuchaba con verdadera atención los movimientos , las llegadas de los cartuchos de dinamita. Inclusive, uno de ellos, el más interesado en ganar su corazón le hizo el tour completo por la mina,
Nina comprendió que la tarea no sería fácil, pero tampoco imposible.
Ahora tocaba confraternizar con los mineros, los sindicatos y conocer al mítico Goyo Santos, que había salido recién de la cárcel.
Para conocerlo debía ir sola y musitar el nombre de Dámaso y de aquél otro camarada asesinado en otras tierras.
domingo, 15 de marzo de 2015
Muy pronto, Nina se hizo al tráfago de esa ciudad , que apenas dormía por vender.
Su trabajo era incesantem también pero comía bien, tenía unas horas para el reposo y además compartir la mesa con los parroquianos le daba siempre información adicional de los movimientos que ocurrían en las alturas. Esa información que no publican los diarios. La llegada de algún líder, los rumores en sotto vocce le hacían parar sus orejas, alertas-
Sabía que un tal Santos era el líder de los anti mineros. Los yacimientos de minas, como todo en aquella zona eran riquísmos. Oro, plata y zinc.
Lamentablemente y como solía ocurrir desde la conquista del Perúa , unos cuantos propietarios poseían la riqueza que era de todo el pueblo. Aquellos mineros trabajaban en condiciones infrahumanas,
en zocavones oscuros donde se filtraba el agua, minando sus pulmones hasta que la tubercolosis se los llevaba a una edad muy temprana .
Lo más triste es que las minas contamianaban el agua y pronto esos hermosos campos verdes , aquellos niños correteando felices se envenenarían de los químicos malditos que usaban las minas.
Una y otra vez se habían pronunciado en todos los tonos .
La empresa , así se hacía llamar, el conglomerado de las más fuertes empresas nacionales y trasnacionales sencillamente se reían en la cara de aquellos que protestaban por mejores condiciones de trabajo , contra el medio ambiente, Se habían sucitado ya hechos violentos de gran envergadura y sabía que Santos andaba con una chica de Lima, una poeta, algo mayor que ella. Sería fácil romper las barreras de la comunicación, al menos, Nina estaba muy optimista al respecto. No sabía que Santos estaba preso y que su pareja luchaba desde las barricadas de un diario de izquierda.
Al enterarse de la realidad, lejos de deprimirse, decidió tomar el primer carro que la llevara a los asientos mineros y conocer de primera mano la situación real, Debía esperar primero al día domingo, que era su día libre, pero que ella llegaba, llegaba.
Su trabajo era incesantem también pero comía bien, tenía unas horas para el reposo y además compartir la mesa con los parroquianos le daba siempre información adicional de los movimientos que ocurrían en las alturas. Esa información que no publican los diarios. La llegada de algún líder, los rumores en sotto vocce le hacían parar sus orejas, alertas-
Sabía que un tal Santos era el líder de los anti mineros. Los yacimientos de minas, como todo en aquella zona eran riquísmos. Oro, plata y zinc.
Lamentablemente y como solía ocurrir desde la conquista del Perúa , unos cuantos propietarios poseían la riqueza que era de todo el pueblo. Aquellos mineros trabajaban en condiciones infrahumanas,
en zocavones oscuros donde se filtraba el agua, minando sus pulmones hasta que la tubercolosis se los llevaba a una edad muy temprana .
Lo más triste es que las minas contamianaban el agua y pronto esos hermosos campos verdes , aquellos niños correteando felices se envenenarían de los químicos malditos que usaban las minas.
Una y otra vez se habían pronunciado en todos los tonos .
La empresa , así se hacía llamar, el conglomerado de las más fuertes empresas nacionales y trasnacionales sencillamente se reían en la cara de aquellos que protestaban por mejores condiciones de trabajo , contra el medio ambiente, Se habían sucitado ya hechos violentos de gran envergadura y sabía que Santos andaba con una chica de Lima, una poeta, algo mayor que ella. Sería fácil romper las barreras de la comunicación, al menos, Nina estaba muy optimista al respecto. No sabía que Santos estaba preso y que su pareja luchaba desde las barricadas de un diario de izquierda.
Al enterarse de la realidad, lejos de deprimirse, decidió tomar el primer carro que la llevara a los asientos mineros y conocer de primera mano la situación real, Debía esperar primero al día domingo, que era su día libre, pero que ella llegaba, llegaba.
Ni bien , Nina logró escapar de la obsequiosa amabilidad de la señora de la posada, salió a conocer la ciudad, sin más preocupación que el interés turístico .
Verdaderamene , ésta era una ciudad comercial rodeada de valles de capas tersas de colores verdes en sus difersos tonos. Los mil tonos de verdes alegraban la vista , alcanzaban las colinas , alegrando el paisaje . El cielo era límpido como no había conocido antes , y si bien, el sol salía muy temprando , el calor no molestaba. Nina sintió que había llegado a un paraíso.
La gente, acostumbrada al trato con foráneos por el comercio, apenas la miraba pues no resultaba ningún bicho raro. Era gracioso pasar por calles y avenidas y escuchar la guerra de los micrófonos por atrer clientes, la música, a todo volúmen. Se respiraba vida, prosperidad, alegría en esta ciudad serrana con alma de costa.
Los hombres y las mujeres eran altos , y en su gran mayoría parecían de la capital. Muchos tenían los ojos claros . El trato, cordial y orgullosos , eso sí de su tierra. El mejor manjar blanco, la mantequilla del orbe, Nina había dado cuenta de una desayuno pantagruélico por lo que pudo dar fé de esa verdad. Pasados los días , la señora de la Posada prácticamente la tomó bajo su tutela y le ofreció el puesto de recepcionista. Nina aceptó de buena gana. Así ella se enteraría de primera mano de las novedades , quien arribaba . La mujer no tenía hijos y Nina tomó muy en serio el cargo. La paga era modesta pero incluía comidas , por lo que estaba más que contenta.
Verdaderamene , ésta era una ciudad comercial rodeada de valles de capas tersas de colores verdes en sus difersos tonos. Los mil tonos de verdes alegraban la vista , alcanzaban las colinas , alegrando el paisaje . El cielo era límpido como no había conocido antes , y si bien, el sol salía muy temprando , el calor no molestaba. Nina sintió que había llegado a un paraíso.
La gente, acostumbrada al trato con foráneos por el comercio, apenas la miraba pues no resultaba ningún bicho raro. Era gracioso pasar por calles y avenidas y escuchar la guerra de los micrófonos por atrer clientes, la música, a todo volúmen. Se respiraba vida, prosperidad, alegría en esta ciudad serrana con alma de costa.
Los hombres y las mujeres eran altos , y en su gran mayoría parecían de la capital. Muchos tenían los ojos claros . El trato, cordial y orgullosos , eso sí de su tierra. El mejor manjar blanco, la mantequilla del orbe, Nina había dado cuenta de una desayuno pantagruélico por lo que pudo dar fé de esa verdad. Pasados los días , la señora de la Posada prácticamente la tomó bajo su tutela y le ofreció el puesto de recepcionista. Nina aceptó de buena gana. Así ella se enteraría de primera mano de las novedades , quien arribaba . La mujer no tenía hijos y Nina tomó muy en serio el cargo. La paga era modesta pero incluía comidas , por lo que estaba más que contenta.
Antes que amaneciera, Nina despertó con los gritos de los comerciantes ofreciento la mercancía.
Eran cerdios, pollos , gallinas todo ser vivo sobre la tierra y a grito pelado para ganar a la competencia.
Agarrado el animal por el pescuezo lo exibihian como una pieza exhiquisita .
Si no fuera por el cansancio, Nina se hubiera sumado a la plaza bajo el balcón de su habitación a palpar, acariciar la piel de aquellos conejos tiritando de miedo, unos pumas bebés que hacían pasar por futuras pieles para el adorno de las señoras.
Ella sabía que debía descansar y volvió a la cama con el sueño tan profundo que al despertar al mediodía, había olvidado donde se encontraba.
Felizmente, la señora de la posada le había guardado el desayuno.
Le faltaron manos para comer los panes con mantequilla , cuán deliciosa era esa mantequilla , si parecía una delicia solo comerlos sin jamón ni ningún acompañamiento.
La posadera orgullosa de su tierra se sintió verdaderamente halagada e hizo traer un segundo tipo de desayuno para los ejecutivos con jugo. Este se negó a cobrarlo .
Eran cerdios, pollos , gallinas todo ser vivo sobre la tierra y a grito pelado para ganar a la competencia.
Agarrado el animal por el pescuezo lo exibihian como una pieza exhiquisita .
Si no fuera por el cansancio, Nina se hubiera sumado a la plaza bajo el balcón de su habitación a palpar, acariciar la piel de aquellos conejos tiritando de miedo, unos pumas bebés que hacían pasar por futuras pieles para el adorno de las señoras.
Ella sabía que debía descansar y volvió a la cama con el sueño tan profundo que al despertar al mediodía, había olvidado donde se encontraba.
Felizmente, la señora de la posada le había guardado el desayuno.
Le faltaron manos para comer los panes con mantequilla , cuán deliciosa era esa mantequilla , si parecía una delicia solo comerlos sin jamón ni ningún acompañamiento.
La posadera orgullosa de su tierra se sintió verdaderamente halagada e hizo traer un segundo tipo de desayuno para los ejecutivos con jugo. Este se negó a cobrarlo .
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