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viernes, 10 de enero de 2014

Sería bueno detener  esta guerra .
Batalla a batalla,  perdemos sangre , tiempo y ánimo.
No recuerdo ya cual es el motivo de tanta saña,
ni  la afrenta, menos el sentido de la lucha.
Solo tengo claro que te amé intensamente, 
y mi amor creció en cada lucha.
Debo  colocar la ruda en macetas por toda mi casa.
En cada habitación, no dejar ni un espacio libre.
Mi cuerpo no resistiría otro hechizo  de amor.
Moriría consumida de ansiedad, envenenada de tu  mal .

Debo colocar la ruda en macetas por todas mi  casa.

 Olvidar que mi cuerpo fue tuyo o tu cuerpo fue mío.
Eso ya no importa.
Mi cuerpo, mi alma agonizan hace mucho.
Mi cuerpo está en agonía hace mucho.

No soportaría un hechizo más.

Por lo tanto, ordeno con autoridad a las fuerzas del mal

abandonar mi osamenta, mi alma por siempre.

Lanzo una botella  al mar .
Desde este momento, me libero de ti  y de tu nefasta influencia.
Todo el poder demoníaco se hunde en las profundidades del océano.
Estoy libre y en paz.
Adiós,  amante hechicero, nunca más pensaré  en ti.

jueves, 9 de enero de 2014

Sería apropiado plantar ruda , 
y una vez  florecida,
colocar en las cuatro esquinas 
de mi casa.
La ruda espanta   a los malos espíritus,
al mal de amores,
protege de aquellos que caminan sigilosos.
Será preciso extraviar tu rostro entre  mis poemas.
Refregar con vigor  tu olor de mi cuerpo .
Así no veré tu figura escondida entre las nieblas,
ni tu imagen escudriñando los rincones de mis sueños.
Hubo un tiempo,  corría como una posesa por los desfiladeros.
Me excitaba sentir el riesgo en la piel,
el corazón latía a mil.

Hubo un tiempo , corría desesperada por las carreteras.
Huía sin rumbo desafiando al peligro,
bañada en sudor.

Hoy gusto de correr por lugares apacibles.
Contemplo la naturaleza,
vivo en paz.
Solías ser el rostro que  doblegaba mi voluntad y
sumías mis días en tristezas interminables.
Hoy eres  tan solo uno igual a los seres anónimos , indiferentes, sin rasgos definidos que recorren mis calles.
Ni  mejor ni peor.
Uno más entre millones.
Ya nada te distingue del común .
Y pensar que fuiste  la luz de mis  días hace tan poco.
Al borde del barranco, armaré la hoguera.
Altas lenguas de fuego arderán hacia el cielo.
Crepitarán los leños .
Qué hermoso espectáculo es ,
qué alivio me invade ver consumir tu recuerdo,
que ni con aguarrás lo borré de este mi cuerpo mío.