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domingo, 21 de febrero de 2016

Amanezco en el bosque desnuda y húmeda, desesperada pues el deseo no espera  y él ya aguarda por mi. Abandonada a sus caricias, sangro y halo de sus cabellos pues mis senos  piden su roce deleitoso. ¡ Cómo el goce puede transportarnos hacia el cosmos en viajes siderales interminables, cómo se puede sentir con intensidad suprema cada embiste suyo!.

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