Nuestro encuentro estaba dibujado en las líneas de las manos.
Bastó vernos para saber que reiríamos el resto de la vida,
Rodeamos las cinturas con cinto de plata ,
para no separarnos más.
Al cinto, lo adorné de flores, risas y amor,
tu ceñiste mis hombros para que nada me pase.
Cuán dulce es amanecer contigo,
Que suerte ,la nuestra , cumplir nuestro destino.
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