Cierro mis ventanas.
Se instaura el silencio.
Es difícil , abrir, las entrañas,
y arrancar los sentimientos escondidos
de la oscuridad hacia la luz.
Aquellas emociones que solo la piel recuerda,
los olores, la alegría, la fragancia de la brisa.
Olvidar los tristes.
Yo diría que jazmines y madreselvas se entrelazaron
para hacerme recordar a mi padre,
el jardín frondoso de frutos,
que cultivaba mi madre.
Hoy deseo apostar a la esperanza.
A aquella huidiza señora ,
que me visita en primavera.
A la ilusión,
una brizna de aliento
de locura adolescente.
Al futuro bueno, libre, de colores
que construyo día a día con mis poemas.
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