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sábado, 3 de septiembre de 2016

Nuestra charla , si bien no fue fácil al principio, sentí que Mirtha era la más nerviosa e insegura,  fluyó como dos viejos conocidos con  intenciones de conocerse a profundidad. Nos miramos a los ojos largo tiempo y nos quitábamos las palabras a la hora de conversar.
¿ Cómo arrancar un sentimiento del alma, un pensamiento de la mente?
Inútil intento,  queda  saborear el amor y evocar tu nombre mirando al cielo las noches estrelladas.
Nadie sabe que vives en una urna.
Cuido amorosa de ti, 
los días soleados salimos de paseo.
Cuando tratas de huir, monto en cólera ,
te guardo hermético en la urna y al sótano oscuro.
Ambos conocemos las reglas de nuestro amor.
Al fin me armé de valor y abordé a Mirtha como a cualquier chica .La miré a los ojos, y perdió esos arrestos de superioridad. Mansita me siguió a tomar un vaso de chicha, los dos solos.
Conversamos trivialidades y ella evadió tocar temas personales. En todo momento estuvo insegura, y creo que esa aparente superioridad era tan solo un barniz creado para impresionar o para apartarme por sentirse de menos. Una chica bonita, inteligente, y ahora descubro, tan insegura como yo. Buen pronóstico.
Tú estás guardado  en una urna de cristal,
 bajo mi cama.
Así estás cerca mío.
Peino tus cabellos, aseo tu cuerpo.
Delicada, sin interrumpir tu sueño,
te amo.
Tu risa está en una caracola de mar.
A buen recaudo .

Vamos todos los niños y sus padres a  pintar colores en aquellas flores mustias.
Celebremos la naturaleza con la alegría de los árboles recién regados.
Aún la llovizna humedezca las calles, el sol no brille,
seamos nosotros quienes arreglemos el ornato de ese bosque mágico.
Sobrevivo a mis temores, a las noches sobresaltadas.
Por las mañanas, sonrío al cielo, soplo a las nubes para despejar el cielo y llamar al sol.
Corro y recorro el bosque, me deleito de las fragancias de las plantas.
Sobrevivo, luchando con el espíritu, con ganas y garra. sobrevivo.