Me interno en la espesura del bosque en pos de mi extraño amante.
Entre las tinieblas se escucha el acezar poderoso de su pecho.
No podía dormir Mi cuerpo ardía por sus garras en mi carne.
Sin mediar palabra, siento el primer embiste en mi cuerpo frágil.
Muerdo , desollo con dientes fieros su cuello de gigante .
Al llegar el día , dos figuras aupadas corretean entre los matorrales.
Somos los amantes noctámbulos jugando felices después del amor.
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