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domingo, 12 de junio de 2016

Dime tú, hermano, prima, amiga,
Es real acaso, fidedigno que pisoteen  la confianza,
aquella que solía ser  un valor sagrado?
No entiendo esa manera de sobrevivir a costas del amigo.
El o la amiga se convirtieron  en  un contacto, con ojos sin alma .,
digno de cualquier provecho,
Yo  remiendo cada mañana los pedazos de mi alma.
Calzo los zancos que permiten ver más allá de la miseria humana.
A veces atrapo alguna paloma, la acurruco contra mi pecho, le canto ,
la dejo libre.
Ese es el problema de los seres , añoran ser libres pero no se atreven.
Admiran  al arrojado, pero lo envidian.
Yo paseo libre de egos, con mis zancos y nadie me observa.
Es la mejor manera de disfrutar la  vida a mi manera.

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