Dime tú ¿cómo correr, perseguir los trozos de un corazón ensangrentado
evitando los dientes de los perros, la burla de los vecinos?
Una vez en tu poder, zurcir con punto cruz ese mismo órgano que no cesa de llorar.
Huyo con él al bosque, donde nadie nos ve y derramamos juntos un charco de lágrimas,
Ya ese corazón maltrecho no late.
A toda prisa debo robar uno nuevo y continuar mi camino.
Sin mirar atrás.
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