Si soy culpable por confiar en las personas,
acepto mi responsabilidad.
Yo vivo, pienso, experimento
con el alma,
al roce de las yemas de los dedos,
o de las plantas de mis pies
descalzos en la arena húmeda,
bebiendo brisa marina.
Mis pupilas se pierden en la inmensidad
de un mar que es cielo.
Y demoro en volver a la orilla.
No conozco otra manera de vivir,
de ser, ustedes disculparán.
Son los sentidos quienes insuflan vientos
al flujo de mi torrente sanguíneo.
El alma, mi sentir.
Una tormenta apasionada,
una hoguera de fuego
arrasan hoy mi mente.
Ideas se luxan antes de ser palabras
las letras se esconden en mi boca.
No quieren hablar
los pensamientos no son sino gritos
Dime si no es la exacerbación de los sentidos
del ritmo de mis sentires
aquello que ocurrió
y dislocó mi mente y trocó en hoguera.
No quisiera razonar sin sentir.
No es mi sino.
Soy poeta de letras y alma.
Levanto mis cosas,
doblo mi cuerpo,
Duermo..
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