No vuela un ave en el cielo, ni una brizna de yerba se mueva hoy.
La angustia detiene el tiempo.
Es una camisa de fuerza que aprieta el alma,
asfixia, no puedo respirar.
Al mediodía se define mi futuro.
Hasta entonces se paraliza la sangre en mis venas
y se hacen graves los latidos de mi corazón.
Luego, a la buena noticia, el relajo de los músculos , la sonrisa
Por el contrario, cruel porvenir aguarda para mi tormento.
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