Los trozos de piel que alguna vez me pertenecieron,
que tú acariciaste sin el menor cuidado, sin amor.
están esperando a ser quemadas en una hoguera.
Me retienen algunas neuronas con tu rostro clavadas en el centro
mismo del cerebro,
las pupilas las lavé con aguarrás.
Ardua tarea la de retirar de mi cuerpo y de mi mente los vestigios del tuyo,
los sentimientos, los recuerdos felices.
No queda otra solución .
O te prendo fuego o no progreso ,atada al dolor de tu olvido.
Yo no puedo perder más tiempo.
Enciendo la hoguera.
Veo con los ojos brillantes las largas llamaradas de fuego crepitando , consumiendo,
amores, recuerdos, cabellos, ojos, risas muchas risas.
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