La pugna entre las aves de rapiña y yo es antigua.
No recuerdo cuando se inició.
Ellas persiguen en sueños, en la calle, ingresan a mi casa.
Es en los meses de primavera cuando suelen venir.
Yo las diviso como puntos negros en el cielo.
Sello mis ventanas y puertas.
Vivo en perenne alerta.
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