Tarde llegó la pasión a mi vida,
nunca debí sonreírle al demonio.
Era tan seductor.que ató mi cuerpo al suyo.
Contaminó mi piel y el deseo se acrecentó.
El partió , quedé sola y olvidada.
Hoy intento lavar toda mácula,
toda partícula impregnada de su cuerpo
en el mío.
Ya empecé arrancando de cuajo mis ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario