No puedo creer que las altas llamaradas de la hoguera no te hayan afectado.
Eran hermosas, poéticas.
Contemplar el calcinar de los trozos de la piel humana femenina,
unas pupilas y cuando las llamas más altas estaban arrojé el corazón.
Tu indiferencia es indignante.
Debo encontrar pronto los órganos perdidos,
si no corre peligro mi vida.
Eso tampoco te importa.
Cansada estoy de montar números teatrales para ver tu reacción,
Ya debería saber que ésta será siempre nula.
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