La disciplina es fundamental en la poesía.
Sigo a pie juntillas esa máxima.
Escribo por escribir pues preferiría escuchar música
a un tibio, mediocre poema.
Más la práctica hace el oficio.
Y yo quiero salir desesperadamente del agujero.
Ese pozo hondo, oscuro en el que mis letras, los poemas cayeron
y con las uñas araño hasta sangrar los dedos , pero debo salir.
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