Creció una enredadera hasta mi ventana.
Es buena salida de escape.
Las hordas de aves están frente a mi.
Gigantescas, aletean feroces ,
Ingresan con gran estruendo
rompiendo las ventanas con sus picos abiertos,
sedientos de sangre.
Son un número de 30 aves enloquecidas alborotando
la paz de mi hogar.
Yo, gateo y alcanzo la ventana.
Huyo por la enredadera,
Más tarde regreso a ver los destrozos.
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