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lunes, 10 de octubre de 2016

A gatas , la daga entre los dientes apuñalo la primera panza del ave, aletea, se retuerce, mana un líquido oscuro de su cuerpo , sigo con la siguiente sin enfrentar cara a cara pues sus picos son sus armas letales. 
En veinte minutos he terminado con las aves de rapiña. 
Sus alas desarmadas cubren mi alfombra, 
mi cama,
Ardua tarea me aguarda . 
La segunda bandada de aves atacará en cualquier momento.
Alerta y entrenada, en combate, siempre.

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