No creo que los clientes sospechen que mis órganos son usados.
Aparte de ser rechazados por un asunto de mal de amores,
están en magníficas condiciones.
Los coloco en la sección carnicería del mercado.
El hedor de la carne marea y provoca náuseas.
No sé cuánto tiempo resistirá este cuerpo en carne viva,
con los sentidos agudizados, l
a mitad del alma que me resta, sangra.
Hoy vendo las partes de mi cuerpo, que tú tocaste.
Aguantaré, no queda otra solución.
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