La fina llovizna humedece mi desnudez,
hace frío, tiemblo pero no hace mella en mi.
Son tantos y tan profundos mis agobios
que podría caminar por encima de carbones encendidos por librar de la amenaza de las aves de rapiña.
Puedo escuchar su aleteo furioso a lo lejos .
Se acercan a mis lares.
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