Hubo una doctora que pensaba que las aves de rapiña eran consecuencia
de mi antigua vida disipada.
Nada sabía de mi.
No conocía de mis amores intensos y convulsos.
De mis sueños maravillosos hechos realidad.
El único problema eran esas visiones.
Contra la mente, ni las medicinas alteran , mejoran, borran , desaparecen nada.
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