Fueron golpes tremendos , duros, hirientes, los sufridos.
Terribles heridas horadaron mi alma.
Estos tiempos de parálisis y dolor me curtieron.
No soy más aquella mujer frágil, que corría al primer agobio.
He dado la lucha con dignidad, resisto aún.
Aguardo una novedad como, quien espera al sol,
luego del crudo invierno.
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