Estuve a tu lado, no me viste.
Yo era la sombra que cubría tus ardores.
El sol radiante de tus mañanas ,
cuando escaseaba el trigo y la incertidumbre crecía
Mis manos podaron cada yerba mala de tu jardín
lavaron tus prendas silenciosa y sonriente, siempre
Sin preguntas, dejé que partieras a perderte en la oscuridad de las noches.
Al irte para siempre, olvidaste una mitad de tu alma.
La guardé cerca a mi pecho.
Los días domingo la lavo y la perfumo.
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