Avanza tres pasos a la derecha, dobla sobre la izquierda, camina en reversa y con los ojos cerrados , salta. Ensayar el salto largo , el brinco, así alcanzo el tejado de la casa vecina.
Desde allí, contemplar las luces de la ventana del vecino, aquél tan buenmozo.
Sonreírle sin pronunciar palabra, salir huyendo.
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