Era un domingo precioso, caluroso.
Sabía que era una ignorancia celebrar el cambio climático, pero María se desmoronaba de emoción ante el cielo azul.
Era capaz de festejar a la ardilla que cruza por el de cable oronda . Un domingo normal, la gente normal hace planes.
Salir a comer en familia , van al cine.
Ni María ni L eran amigueros ni les interesaba banderearse por las calles. Menos , la familia. Ellos eran una dupla muy unida, tanto que uno podía adivinar el pensamiento del otro.
Bastante salía María en su bici a comerse Lima , descubrir nuevas malecones desconocidos y contemplar el mar.
Ella era una especie de exploradora solitaria en pos de lugares bellos.
L y ella la pasaban muy bien juntos. No necesitaban de la gente que habla de frivolidades.
Y las verdaderas amigas estaban ocupadas siempre en sus trabajos, viajes, asuntos serios. Pero acudían volando cuando alguien de nosotros necesitaba ayuda, compañía.
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