Alicia no se levantaba de la cama.
Para colmo , aún no tenía dinero . Apenas le depositaran, le restaría poco, pues las deudas la agobiaban. Cómo quisiera ella tener fuerzas para disfrutar del feriado.
La cercanía de un feriado de Semana Larga era una amenaza para sus nervios.
Haciendo un esfuerzo supremo, sin pensar mucho, entró a la ducha.
El verano había regresado en pleno otoño y era por disciplina cuidar la higiene.
Le esperaba un compromiso familiar apoteósico en la Casa Grande.
Salía muy contadas veces ,pero acompañada. El asunto es que además para colmo de males no estaba en su peso y no sabía qué vestido usar.
Ese mismo día, por la mañana tenía cita con la siquiatra. Le pediría una receta con la indicación de no asistir. Sus nervios no lo resistirían.
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