Reconozco que salté con garrocha las convenciones
y las apariencias.
Quería ser libre , vivir según mis propias reglas.
Conocer el amor , sin restricciones.
Algo arduo de obtener
Por lo tanto, amaba la adrenalina del peligro
Despreciaba el qué dirán y a aquellos mediocres
cucufatos que iban a confesar pecados ajenos a la iglesia.
Yo viví y amé todo cuanto pude a mi más tierna edad.
Llevo en la piel mis heridas de guerra, pues costaron sangre y soledad.
Son mis trofeos y su aroma es sublime.
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