El horror se aparece ante mí con pasos lentos.
Finas gotas de lluvia,
corren por mi rostro.
Le temo.
Y ahora como sobrevivo este día lento,
pesado, sin la alegría de siempre.
No he querido mirar de frente al horror
pues lo conozco de sobra.
Me miro ante el espejo,
ensayo una sonrisa.
Me ducho.
Debo seguir adelante.
Nadie me paralizará,
ni la garra negra del monstruo,
apretando mis tobillos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario