Vistas de página en total

sábado, 15 de febrero de 2014

Cayó el aguacero.
Inundó los trigales , la cosecha, mis libros
Yo no sé si la mandó Dios,
como un  castigo,
a mis devaneos,
ya caducos,
o simplemente es hastío,
nada peor que el aburrimiento
sin lustro
en una solitaria tarde de sábado.

No hay comentarios: